Juan Carlos I, del éxito de la transición al desgaste por el Caso Nóos y el viaje a Botsuana

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| 02.06.2014 - Actualizado: 16:18 h
REDACCIÓN

El 22 de octubre de 1975, dos días después de la muerte de Franco, es proclamado Rey. A su coronación en la Iglesia de los Jerónimos acudió una nutrida representación internacional, entre ellos el vicepresidente de EEUU, el presidente francés, el duque de Edimburgo y el príncipe heredero de Marruecos.

Después de que el Rey pidiera la dimisión en julio del 76 al presidente del Gobierno Arias Navarro y designara a Adolfo Suárez como nuevo jefe del Ejecutivo se aceleran los cambios que transformaron a España en una monarquía democrática.

La forma en la que el Rey pilotó la Transición, convencido de que a él no le correspondía gobernar, sino ser el monarca de todos los españoles, y el papel que jugó frente a la intentona golpista del 23-F consolidaron su figura, que durante añs gozó de gran popularidad y aceptación.

GARANTE DE LA UNIDAD DE ESPAÑA

Para una mayoría de la sociedad española, el Rey ha sido garante de la unidad de España y el mejor embajador en el extranjero, con capacidad de hacer gestiones y resolver conflictos con los países iberoamericanos, las monarquías árabes y con Marruecos.

Su imagen no se había resentido hasta tiempos recientes, como reflejó la encuesta del CIS de octubre de 2011, un deterioro al que contribuyeron posteriormente la imputación de su yerno Iñaki Urdangarin en un caso de corrupción y su polémico viaje de caza a Botsuana.

UNA CAIDA QUE HUNDE SU IMAGEN

En abril de 2012, con España sumida en una profunda crisis, la prima de riesgo desbocada y los rumores arreciando acerca de un posible rescate económico, la sociedad española descubre primero estupefacta, luego enojada, que su Rey se ha marchado de viaje de caza a Botsuana, acompañado de su amiga Corinna zu Sayn-Wittgenstein, con la que se le atribuye una relación sentimental.

La noticia salta porque en ese viaje Don Juan Carlos se rompe la cadera y tiene que regresar de urgencia a España para ser operado. Al abandonar el hospital, se produce un hecho inédito. El Rey pide perdón: "Lo siento. Me he operado. No volverá a ocurrir".

Sus operaciones sucesivas, que ha ido encadenando en los últimos tres años y le han obligado a reducir su actividad oficial, tampoco contribuyeron a que el Rey fuera recuperando su imagen, superada en términos de popularidad por la Reina y el Príncipe.

A pesar de que los rumores sobre su próxima abdicación eran recurrentes en los últimos tiempos, un portavoz del Palacio de la Zarzuela negaba rotundamente en enero de 2013 que al Rey se le hubiera pasado por la cabeza abdicar. En su último mensaje de Nochebuena, Don Juan Carlos manifestó su determinación de continuar al frente de la Corona con "ejemplaridad" y "transparencia".

Lo cierto es que fue el propio Rey el que alimentó los rumores en torno a su abdicación con un comentario en un corrillo con periodistas en la recepción con motivo de la Fiesta Nacional del año 2010, donde sugirió que tenía ganas de que el Príncipe le diera el relevo porque 35 años de reinado eran muchos.

Aquel comentario se interpretó como una broma, pues los portavoces oficiales del Palacio de la Zarzuela repetían una y otra vez que no había "ninguna operación de abdicación en marcha". Meses después, el Príncipe aseguraba a un grupo de periodistas en Zarzuela, con motivo del 25 aniversario de su jura de la Constitución, que se veía preparado para la sucesión, que en todo caso no veía cerca.