Goñi, condenado por pertenecer a Segi, es detenido por la Policía en Pamplona

Dirigentes de Segi denuncian que se les acusa por su actividad política

Los acusados de Segi lanzan globos en el juicio pidiendo libertad para Goñi

nacional

| 14.10.2013 - 07:53 h
REDACCIÓN

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El joven navarro condenado a seis años de cárcel por su pertenencia a Segi, Luis Goñi, ha sido detenido por la Policía Nacional sobre la 1.30 horas de esta madrugada después de que los agentes rompiesen el "muro humano" de unas doscientas personas que le protegían.

Fuentes del Ministerio del Interior y de la Delegación del Gobierno en Navarra han informado de que la detención se realizó en una intervención rápida que apenas duró cinco minutos, desarrollada prácticamente sin incidentes y durante la que no se produjeron más detenciones. Goñi había aparecido hoy públicamente en las calles de Pamplona donde cientos de personas habían formado a su alrededor un "muro humano" en la Plaza de Navarrería para dificultar su detención.

Coincidiendo con una manifestación convocada por el movimiento Herri Harresia para defender la desobediencia civil pacífica, Goñi -tal y como había anunciado en un vídeo- ha aprovechado la cobertura de ese "muro popular" con el que la izquierda abertzale protege a los condenados por actividades relacionadas con ETA para evitar que sean detenidos.

El anuncio de la aparición de Goñi hecho público esta semana había alertado a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que desde primera hora de la mañana habían desplegado en la localidad de Barañain -de la que Goñi es vecino- y en Pamplona un fuerte dispositivo de vigilancia.

DIRIGENTES DE SEGI DENUNCIAN QUE SE LES ACUSA POR SU ACTIVIDAD POLÍTICA

Los presuntos dirigentes de la ilegalizada Segi, la rama juvenil de ETA, han coincidido en denunciar ante la Audiencia Nacional que son juzgados por su actividad "totalmente" política y "radical y extremadamente" democrática, al tiempo que han acusado al Estado español de "poner palos en la rueda" para dificultar el proceso de paz.

Los presuntos dirigentes y miembros de Segi, que se enfrentan a penas de entre siete y nueve años por integración a organización terrorista, han lanzado un alegato para criticar que el Estado esté "empecinado y atascado en el conflicto, en la guerra" y no aproveche "el momento histórico". "Es hora de posicionarse en términos de solución y vaciar las cárceles", ha dicho una de las acusadas.

Los acusados, ataviados con camisetas de color naranja en las que se podía leer en euskera 'De la solidaridad al compromiso', han remarcado que su enjuiciamiento se debe a una operación para mermar el compromiso de la juventud vasca y han adelantado que seguirán participando en sus actividades. "He llevado a cabo una actividad meramente política y la seguiré llevando a cabo hasta construir una República socialista vasca", ha dicho uno de los acusados.

Estos alegatos han llevado a la presidenta del tribunal, Manuela Fernández de Prado, a amenazar con desalojar la Sala y a interrumpir en varias ocasiones los aplausos suscitados entre el público. Tras indicar que no es el momento de reivindicaciones políticas, la magistrada ha pedido a los procesados que limiten sus respuesta a los hechos objetos de la acusación. El juicio ha comenzado con unos minutos de retraso debido a que los acusados han lanzado globos naranjas, mientras pedían la libertad de Luis Goñi, condenado a seis años de cárcel por su pertenencia a Segi y detenido este domingo en Pamplona.

"NO SE ADMITE QUE SE PONGAN A APLAUDIR"

Ainara Bakedano ha sido la primera en sentarse en el banquillo de los acusados, donde ha circunscrito a la "teoría de la manipulación" el hecho de asemejar la pertenencia a Segi con la integración a la banda terrorista ETA. Tras denunciar haber sufrido malos tratos en dependencias policiales, ha criticado la "limpia llevada a cabo contra la disidencia política" para "generar miedo" y "desactivar" un sector muy activo como es la juventud vasca.

El acusado Jon Anda Velez de Mendizabal ha tomado el testigo para recalcar que la izquierda abertzale "está poniendo todo de su parte para llegar a una solución definitiva al conflicto", pese a la obstrucción que supone la reciente operación contra Herrira, una organización a favor de los "derechos humanos y la paz". "Soy militante de la izquierda abertzale y en el futuro lo seguiré siendo", ha apostillado.

"No se admite que se pongan a aplaudir", ha exclamado la magistrada Fernández de Prado, para interrumpir la ovación del público y dar paso al siguiente acusado que ha tomado la palabra, Jon Ciriza Murugarren, que ha admitido ser miembro de una asamblea de jóvenes desde 2003 cuyos estatutos están oportunamente registrados. "Desde el cese de la actividad armada estamos asistiendo a actos que son un paso atrás", ha añadido.Otro de los dirigentes de la rama juvenil de Batasuna, Gaizka Likona, se ha preguntado por qué el Estado español "en pleno siglo XXI" está "empecinado, atascado en el conflicto, en la guerra, en vez de aprovechar el momento histórico y por qué no manda a todos sus

aparatos a dar esos pasos".

En el momento en el que se disponía a enumerar cuáles son esos pasos irrenunciables, como es el traslado de los presos vascos a "Euskal Herria", la magistrada le ha cortado para recordarle que "no es el momento de hacer una reivindicación política general". "He llevado a cabo una actividad meramente política y la seguiré llevando a cabo para construir una República socialista vasca", se ha limitado

a añadir Likona.

En similares términos se ha expresado Olaitz Izaguirre, quien, en avanzado estado de gestación, ha destacado que su enjuiciamiento se debe a su "labor totalmente política" a favor del derecho de su pueblo a construir un modelo social más justo sobre todo con los jóvenes.

El supuesto dirigente de Segi Jon Telleria ha destacado que el tribunal tiene en sus manos la posibilidad de influir en la solución del proceso de paz y cuando ha espetado "aquí no hay 40 terroristas, hay 40 jóvenes", la magistrada del tribunal ha amenazado con desalojar la Sala, aunque no ha sido necesario al interrumpir el público sus aplausos.

PP.