Cosidó dice que los islamistas detenidos en Melilla eran una amenaza de primer orden

nacional

| 28.06.2012 - 15:06 h
REDACCIÓN

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El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha asegurado hoy que los dos presuntos islamistas detenidos en Melilla -acusados de haber asesinado en 2008 a dos miembros de su grupo, que pretendían abandonarlo- constituían "una amenaza de primer orden".

Así lo ha asegurado Cosidó, en declaraciones a los periodistas tras presidir en Madrid la jura de la XX promoción de ascenso a la categoría de subinspector de la Policía Nacional, al ser preguntado por si los arrestados estaban en disposición de cometer atentados en territorio español. "Eran parte de un grupo extremadamente radicalizado, habían cometido ya un doble asesinato de dos miembros de su propia organización que habían dado muestra de querer abandonarla y en su ideología estaba claramente la utilidad de lo que ellos denominan yihad, del terrorismo como instrumento. Por tanto, eran una amenaza de primer orden", ha señalado el director de la Policía.

El responsable policial ha señalado además que la operación continúa abierta y que no puede descartarse "que pueda haber algún otro detenido".

Además, ha señalado que las detenciones demuestran que el terrorismo yihadista es "una prioridad absoluta" para la Policía y que el tipo de grupos al que pertenecían los arrestados "son muy peligrosos y constituyen una amenaza muy real sobre la que tenemos que estar muy vigilantes y atentos"."Operaciones como la que se ha realizado en Melilla son garantía para que estos grupos no puedan cometer atentados, que en última instancia es su objetivo", ha añadido Cosidó.

Los detenidos, de 25 y 30 años y de nacionalidad española, han sido identificados como Rachid Abdellah Mohamed y Nabil Mohamed Chaib. Según el Ministerio del Interior, ambos lideraban un grupo dedicado a reclutar a jóvenes y con conexiones internacionales para su formación en campos de entrenamiento o zonas de conflicto bélico.

El 15 de julio de 2008 se hallaron en Nador (Marruecos) los cuerpos de dos supuestos miembros del grupo, que habían sido torturados y asesinados en aplicación de un castigo proveniente de una interpretación radical de la Sharia o ley islámica por haber adoptado comportamientos occidentales o "infieles" e intentar desvincularse de las actividades del grupo.

Los agentes llegaron a determinar la autoría de los asesinatos en las personas de Rachid Abdellah Mohamed y Nabil Mohamed Chaib, que han permanecido desde 2008 huidos en distintos países de Europa, y sobre los que también pesa una orden internacional de detención emitida por Marruecos.