Blair dice que Zapatero "hizo lo mejor para el país"

Blair presentó junto a Zapatero su libro "El Dilema"

Zapatero agradece la labor de Blair y Rubalcaba para acabar con ETA y pide a todos los socialistas que mantengan el optimismo

nacional

| 28.11.2013 - 21:07 h
REDACCIÓN

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El ex primer ministro británico Tony Blair elogió este jueves al ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero por gestionar en su momento la crisis económica huyendo del "populismo" y haciendo lo que creía "mejor para el país", con lo que pasó "la prueba de fuego" de un auténtico líder político. Blair presentó junto a Zapatero su libro "El Dilema. 600 días de vértigo" en los que relata su experiencia al frente del Gobierno desde el anuncio de los recortes en mayo de 2010 hasta el final de la legislatura.

El liderazgo, dijo Blair, se demuestra en las ocasiones en las que hay que optar entre "lo fácil" o "lo que crees que es lo correcto", algo que cree que sigue sucediendo a los actuales mandatarios europeos. En el caso de Zapatero, confía en que los españoles "entiendan que hiciste lo mejor para el país".

Blair aseguró que sus "días de vértigo" no fueron seiscientos sino los diez años que estuvo al frente del Gobierno, y alertó de que el riesgo ahora para Europa es sufrir "un largo periodo de estancamiento" que solo superará si afronta reformas capaces de seguir preservando el estado del bienestar en un mundo dominado por potencias emergentes.

En la sala estaban prácticamente todos los ministros de los gobiernos de Zapatero, salvo Pedro Solbes, Magdalena Álvarez, Bibiana Aído o Leire Pajín, y estaba también el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Becaria.

Entre los asistentes coincidieron el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalaba, y el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, que acaba de dejar su escaño en el Senado por desacuerdo con la inclusión del juez Francisco Gerardo Martínez Tristán como vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

EL APOYO DE BLAIR PARA EL FINAL DE ETA

Ante la mayoría de sus ministros, Zapatero aseguró que es ahora "cuando se prueba la amistad" porque "antes era fácil", y subrayó dos asuntos en los que España tuvo el apoyo "importante y generoso" de Blair: el final de ETA y los peores momentos de la crisis financiera, cuando desplegó "una gran tarea" para transmitir confianza en España.

De hecho, reconoció que le respaldó, al mismo tiempo que a Felipe González, cuando se hablaba de ambos para presidir el Consejo Europeo, aunque después los ciudadanos "se encontraron" con Herman Van Rompuy, "que se ha portado bien con España pero que responde a otro modelo político".

Se refirió también con detenimiento a Rubalcaba, que aparece en el libro en un momento "de tensión" y otro de "emoción incontenible". El primero, la reforma del artículo 135 de la Constitución, que no fue fácil para el PSOE ni para quien era candidato, que demostró con su apoyo "que primó el sentido de la responsabilidad y de país por encima de su interés inmediato", lo cual "define lo que es un liderazgo y la escuela en la que se forjan los liderazgos en el PSOE".

El otro momento es el 20 de octubre de 2011, cuando ETA declara el final de la violencia y "compartimos una emoción que supone un vínculo inexplicable, muy dificil de transmitir".

Zapatero aseguró que muchas personas, la sociedad en su conjunto, han luchado por el fin de ETA, pero "yo se lo que ha hecho Alfredo y puedo asegurar que todos le tenemos que reconocer y agradecer esa trascendental tarea política".

Rodeado de lo que fue su equipo los siete años de gobierno, personalizó "en mis dos vicepresidentas", Teresa Fernández de la Vega y Elena Salgado, obviando al ausente Pedro Solbes, "la lealtad, que ha sido la de todos" y el agradecimiento "por la entrega al servicio público".

Insistió en que considera este libro "necesario" para los ciudadanos y para él como "explicación" de lo ocurrido y también como "justificación" de su gestión. "Los hechos y las decisiones no tienen vuelta atrás", aseguró, pero las valoraciones sobre ellos están siempre sometidas a debate y esa deliberación debe estar basada en razonamientos para ser "rica, respetuosa, crítica y constructiva".

Reiteró que asume personalmente como presidente toda la responsabilidad de la acción de sus gobiernos en un contexto "inédito e imprevisible" en el que a pesar de todo apuró "hasta el límite de posibilidades" para preservar los pilares del bienestar y la cohesión social.

Relató su experiencia el 4 de mayo de 2010, unos días antes de tener que aprobar los primeros recortes, cuando se extendió el rumor de que España iba a pedir un rescate de 280.000 millones, lo cual "hizo un daño enorme a la credibilidad" de la economía española.

Llegados a este punto, alertó de que Europa tendrá que "recuperar el tiempo perdido" con esta crisis y eso solo será posible con una verdadera unión política, entre otras cosas para evitar "la lectura moral" de que todo se debió a un norte "ahorrador" frente al sur "que ha gastado demasiado".

En ese punto, y frente a quienes defienden la tesis de que "se cometieron muchos excesos", reconoció que en Europa "hubo errores y excesos" en los años previos al estallido de la crisis, pero el principal de ellos fueron "muchas carencias" en la zona euro y en la política momentaria.

Todos los países que tenían que converger para la creación de la moneda común son los que después más acusaron la crisis, subrayó, por lo que es evidente que esa concepción del euro tenía "algún problema serio".

Zapatero concluyó parafraseando a Churchill y su explicación de que era optimista porque "no parece útil ser otra cosa", y pidió a los socialistas, dirigiéndose expresamente a Rubalcaba, que mantengan esa actitud.