El fiscal eleva de 220 a 438 años su petición para los dos presuntos piratas del Alakrana

El Armador del "Alakrana": los 2 detenidos fueron parte de las negociaciones desde el primer día

Un negociador que se presentó como "Pepe, de los misteriosos" habló de dinero con los asaltantes

nacional

| 11.04.2011 - 12:11 h
REDACCIÓN

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La Fiscalía decidió elevar de 220 a 438 años de cárcel su petición de condena para los presuntos piratas Abdu Willy y Raageggesey Hassan Haji, a los que acusa de participar en el secuestro del atunero vasco "Alakrana", que estuvo retenido 47 años frente a las costas de Somalia.

El fiscal encargado del caso, Jesús Alonso, hizo esta modificación en la última sesión del juicio que la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional está celebrando contra los presuntos piratas.

Alonso pidió sendas penas de 438 años de cárcel para los acusados al atribuirles 36 delitos de detención ilegal -por lo 36 tripulantes del barco-, asociación ilícita y robo con violencia. Decidió pedir 12 años de cárcel por cada delito de detención ilegal -en vez de los seis años iniciales- al tener en cuenta la duración del secuestro y aplicar el agravante de exigir condiciones para la liberación de los rehenes.

El representante del Ministerio Público decidió añadir el delito de asociación ilícita a la acusación que formula contra Abdu Willy y Raageggesey Hassan Haji al entender que a lo largo del juicio, que comenzó el pasado 28 de enero, ha quedado demostrado que los secuestradores actuaron como "un grupo organizado y jerarquizado". "Había gente que ordenaba y gente que obedecía", señaló.

El fiscal también intentó tirar por tierra la estrategia de la defensa. El abogado de los presuntos piratas, Andreas Chalaris, sostiene que sus clientes eran simples pescadores que a su vez se vieron secuestrados por el grupo que asaltó el "Alakrana".

GOLPES Y AMENAZAS

Alonso recordó que la mayoría de los marineros del atunero que han declarado en el juicio han reconocido a los acusados como parte de los secuestradores y destacó que algunos de los tripulantes indicaron que recibieron golpes y amenazas de Abdu Willy y Raageggesey Hassan Haji.

"No son unos pobres pescadores que fueron secuestrados, no sabían ni manejar una barca, son parte activa de su grupo, participaron en la violencia y obtienen sus ganancias de ese grupo", señaló.

El apresamiento de Abdu Willy y Raageggesey Hassan Haji tuvo lugar el 3 de octubre de 2009, el día siguiente del abordaje del atunero, cuando los dos presuntos secuestradores intentaban alcanzar la costa de Somalia en una pequeña embarcación.

El representante de la Fiscalía destacó que a bordo de la pequeña embarcación con la que Willy y Haji pretendían llegar desde el "Alakrana" a las costas de Somalia se encontraron 16 bidones de combustible, seis móviles pertenecientes a los marineros, utensilios de cocina con el anagrama de la Unión Europea, 2.500 dólares y una navaja de Albacete.

DIGNIDAD HUMANA

El fiscal Alonso hizo un compendio de todas las atrocidades que sufrieron los secuestrados y que han sido relatadas durante el juicio y señaló que alguno de los tripulantes sufren secuelas "terribles". Acusó a los presuntos piratas de "aprovecharse de la vida humana para obtener un beneficio" y de actuar para que los marineros del "Alakrana" "perdiesen su condición humana". "No se pide un castigo, se pide solamente justicia, no sólo para los pescadores y sus familias, también para los dos procesados, porque aplicándoles la ley se les dota de la condición humana, que lleva aparejada la responsabilidad", dijo el representante del Ministerio Público durante el informe que presentó ante el tribunal.

Aseguró en este sentido que el hecho de que Somalia sea un estado fallido en el que no existe ley provoca que los piratas "no miren con aprecio la vida de los demás".

"Tienen que ser conscientes de todo el mal y de todo el dolor que han llevado a los tripulantes y a sus familias, quiero que aprendan a ser parte de una comunidad y que se sientan responsable, quizá pasado un tiempo puedan pedir perdón a las víctimas", dijo por último Alonso.

Tras escuchar los informes del resto de las acusaciones y de la defensa de los acusados, la presidenta del tribunal, la magistrada Ángela Murillo, decretó el visto para sentencia.

EL ARMADOR DEL ALAKRANA HABLLA DE RESCATE Y DEL NEGOCIADOR

Previamente prestó declaración el armador del 'Alakrana', Kepa Etxebarría, quien afirmó en la Audiencia Nacional que no ha pagado "nada" por la liberación del atunero vasco, secuestrado el 2 de octubre de 2009 frente a las costas de Somalia, ni tampoco le consta que nadie haya efectuado pago alguno por el rescate del pesquero. Sin embargo, ha afirmado que un negociador que se hacía llamar "Pepe" y que se presentó como miembro "de los misteriosos" hablaba de dinero con el grupo de piratas.

Etxebarría ha subrayado que el conocido 'Pepe' acudió a mediados de octubre de aquel año a la embajada de Kenia donde él se alojaba y se presentó como la persona que "iba a llevar la negociación" de la liberación. "Le pregunté quien eres porque Pepe me suena un poco a ficción y por su experiencia. Me dijo Kepa no hagas preguntas, yo soy Pepe y soy de los misteriosos", ha indicado, para agregar que a partir de ese momento hablaron de temas vanales. "Del fútbol, del tiempo y de las amapolas".

"Dejar la negociación en manos de un tal Pepe de los misteriosos, parecía poco más o menos de cómic", ha indicado el armador, quien se dio cuenta de que el negociador "sabía lo que tenía en las manos" y fue capaz de marcar unas pautas de comportamiento entre los piratas. Según ha dicho, Pepe les ofrecía en un primer momento más de 300.000 dólares pero cuando negociaba sobre "3 o 4 millones escasos" él no presenció las gestiones.

El testigo ha remarcado que el embajador se mantuvo en un principio al margen de las negociaciones. Tras el simulacro de fusilamiento que efectuaron los asaltantes en el barco, el embajador "tuvo un papel más activo" y recibió a altos cargos del Gobierno somalí, según ha dicho Etxebarría, que ha agregado que un día preguntó a Pepe si pertenecía al CNI, algo que él negó. "Aunque leía muchos libros del CNI", ha rememorado.