Adolfo Suárez alerta en su "testamento político" sobre el "enfrentamiento" entre españoles

En una carta dirigida en 1995 al periodista Fernando Ónega

Su libro 'Puedo prometer y prometo. Mis años con Adolfo Suárez', saldrá pronto a la venta

nacional

| 11.10.2013 - 14:12 h
REDACCIÓN

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El expresidente del Gobierno Adolfo Suárez dejó por escrito en 1995, en una carta que remitió al periodista Fernando Ónega, que la Historia ha demostrado que el "enfrentamiento" entre españoles sólo aumenta la carga "de sangre, lágrimas y angustias" sobre los ciudadanos.

Al contenido de esta misiva se refiere ànega en su libro "Puedo prometer y prometo. Mis años con Adolfo Suárez", de la editorial Plaza&Janés y que saldrá a la venta en los próximos días.

Este libro, a cuyo contenido ha tenido acceso Servimedia, incluye un epílogo, en el que ànega facilita extractos de la carta que Suárez le envió el 20 de febrero de 1995, en respuesta a una intervención radiofónica del periodista referida al exjefe de Gobierno.

Según Ónega, que fue un estrecho colaborador de Suárez, esta carta es el "testamento político" del expresidente, porque en la misma se retratan "sus sentimientos humanos, el poso de sus recuerdos, sus inquietudes familiares y es una confesión de cómo planteó dirigir la Transición".

"TONELADAS DE COMPRENSIÓN"

En este sentido, el expresidente afirma en la misiva, refiriéndose a la llegada de la democracia a España, que "fueron años y difíciles", puesto que "todos los problemas que aquejaban a los españoles -y todos a la vez- estaban, palpitantes, sobre la mesa de mi despacho".

"Había que encontrar para todos los problemas urgente y adecuada solución", añade, al tiempo que precisa que "las soluciones no podían venir caídas del cielo: o las buscábamos entre todos o no era posible encontrarlas".

Asimismo, el exjefe del Ejecutivo consideraba que "había que verter en el país toneladas de comprensión, de tolerancia, de entendimiento común, de solidaridad". "Había que hacer entender a los españoles", añadía Suárez en esta carta de 1995, "que la sustancia de la democracia consiste en discrepar de un adversario al que se comprende. Y esa comprensión era el primer mandamiento que teníamos que implantar en el corazón y en la voluntad de los españoles".

SIN "VENCEDORES Y VENCIDOS"

Además, el expresidente hablaba de no olvidar las lecciones de la Historia: "El enfrentamiento de que tantos ejemplos ha dado nuestra historia moderna siempre ha conducido a empeorar los problemas, a aumentar la carga que pesa sobre el pueblo español, de sangre, lágrimas y angustias". Seguidamente, el expresidente destaca que "había que romper, de una vez por todas, con la dialéctica de los enfrentamientos civiles".

Suárez concluye, en esta carta de 1995, que la democracia fue obra de todos los españoles. "En ese 'todos'", dice al respecto, "hubo algunos que arriesgaron mucho, que dejaron la piel por la paz, la libertad y la democracia, por la sensatez y el sentido común".

Por último, el exjefe del Gobierno reconoce como gran mérito suyo haber triunfado frente a quienes hubieran querido crear "nuevos vencedores y vencidos". "Frente a eso", concluye, "luchamos unos cuantos y hoy, de la transición política, de la democracia española no se puede hablar de vencedores y vencidos. Es nuestra mayor gloria".