Sánchez elogia a de la Vega como ejemplo de una igualdad que no admite más demora

Sánchez elogia a de la Vega como ejemplo de una igualdad que no admite más demora

La primera mujer que preside el Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega, ha tomado posesión de su cargo este jueves con un discurso feminista en el que ha advertido de que la lucha por la igualdad "no es borrar diferencias sino erradicar la discriminación".

En un acto presidido por el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y al que ha asistido buena parte de su Gobierno --había hasta ocho ministros--, junto con otras autoridades del Estado, De la Vega ha remarcado la necesidad de que se produzca un cambio de paradigma para terminar con las exclusiones y dificultades que encuentran las mujeres para acceder a puestos de poder.

Sólo así las decisiones que se tomen serán de mejor calidad porque representarán una mayor pluralidad de opiniones, ha razonado De la Vega, que ha batallado a lo largo de toda su trayectoria por la "participación plena" de las mujeres y "en pie de igualdad" en todos los ámbitos de la vida política, económica y social.

Reinvidicar la igualdad, ha incidido, es "subrayar lo valioso de ser diferente y ponderar la singularidad y el pluralismo como fuente de riqueza civil de las naciones democráticas". Por eso, argumenta, la participación plena de mujeres y hombres en los órganos del Estado "no sólo es una cuestión de justicia, que también" sino "de calidad democrática".

DESCIFRAR LOS DESEOS DE LA CIUDADANIA

De la Vega, que ha ejercido como única consejera de la institución los últimos ocho años, se ha comprometido a que, bajo su mandato, el Consejo de Estado practique "el arte de descifrar" los anhelos de la ciudadanía para guiar de la mejor manera posible la acción del Gobierno. "Esta institución tiene que saber trasladar, lo sabe hacer y lo hace muy bien, al Gobierno pautas para hacer que los ciudadanos se identifiquen con los ideales y valores democráticos", ha subrayado, porque el vínculo emocional de las personas con los valores es lo que hace eficaz la política, como señala la filósofa norteamericana Martha C. Nussbaum.

"Las emociones no son el opuesto de la razón. La neurociencia ha puesto de relieve que no hay razón sin emoción y que las decisiones racionales están moduladas por las emociones. En gran medida las emociones guían nuestros actos" y "son fuente de valores, porque se ama lo que se valora, se valora lo que se ama", ha señalado.

En un momento de auge de los populismos en Occidente, De la Vega ha llamado la atención sobre la importancia de que las instituciones sepan interpretar cómo hacer que los valores se trasladen a las normas, que deben reforzar las emociones positivas y no las negativas que nutren los populismos, como son el miedo, el rechazo o la envidia.

De la Vega considera que en España la idea de igualdad de derechos para todos los ciudadanos ha permeado algunos de los estratos más profundos de la sociedad, por lo que su acceso a la presidencia del Consejo de Estado es "reflejo" de esta modernización del país.

Tras loar el "nivel intelectual" de los miembros que componen el Consejo de Estado, el mayor que ha encontrado nunca en una institución, ha dicho, De la Vega se ha comprometido a modernizar este órgano bajo su mandato.

CANDIDATA CON LA UNANIMIDAD DEL CONGRESO

En el acto también ha tomado la palabra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha destacado el dictamen favorable del Congreso de los Diputados, aprobado por unanimidad de todos los grupos, a la idoneidad de De la Vega para presidir el Consejo de Estado. Para Sánchez, ella representa como nadie la igualdad de género, 14 años después de haber sido la primera mujer en presidir un Consejo de Ministros por la ausencia del entonces jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que contó con De la Vega en la vicepresidencia.

El discurso de De la Vega fue especialmente aplaudido por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que se felicita de que España vuelva a estar "a la vanguardia" en cuestiones de igualdad y que ha coincidido con De la Vega a la hora de considerar que la gestión de las emociones positivas es también una tarea de la política, que tiene que huir del "enredo" y avanzar hacia la mejor comprensión del otro.