Pujol certifica que los puentes con España están "rotos"

Pujol certifica que los puentes con España están "rotos"
Pujol certifica que los puentes con España están "rotos"

El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol ha recogido en su último libro sus reflexiones en defensa de la independencia de Catalunya donde deja constancia que los puentes con España han quedado "rotos".

El libro, titulado '¿Residuales o independientes? Cuando se rompen los puentes', reproduce íntegramente el editorial que publicó el 25 de enero, en que contemplaba por primera vez la independencia de Catalunya como alternativa al "ahogo" al que le somete España, y la conferencia que pronunció públicamente el 30 de marzo, donde reconoció públicamente que ya no tenía argumentos para rebatir la independencia.

Aunque Pujol siempre había medido sus opiniones sobre el independentismo, ahora su posición queda perfectamente reflejada en las siguientes palabras, procedentes de la citada conferencia: "Después de muchos años de mirar de disuadir a los que optaban por el independentismo, ahora me encuentro que ya no tengo argumentos para rebatirlos. A excepción de su difícil viabilidad y su riesgo interno".

Así lo certifica una nota previa que ha añadido en el libro, que saldrá a la venta el 16 de julio, donde destaca el proceso de "involución" que hay en la relación Catalunya-España y que se ha acelerado mucho en los últimos años en todos los campos: político y económico, institucional, jurídico, lingüístico y en general identitario.

Además, según Pujol, ha incrementado la presión del conjunto del Estado sin demasiadas diferencias de color político hasta culminar en la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut que, a su juicio, ratifica la voluntad de residualización de Catalunya: "Es una política que rompe los puentes".

Ha recordado así que durante muchos años el nacionalismo catalán mayoritario, encarnado en sus 23 años de gobierno, no era independentista y rechazaba requerimientos para adherirse porque jugaba la carta de un autonomismo que garantizara política y administrativamente un techo alto, económicamente viable y con garantía identitaria.

"Tenía argumentos para hacerlo. Ahora ya no los tiene", añade Pujol, quien ve viable una Catalunya independiente y avisa de que el argumento de que se pondría en peligro la cohesión interna catalana pierde peso a medida que se acentúa el trato económico "discriminatorio" contra Catalunya.

Aunque es consciente de la dificultad de la vía independentista, ha recordado que la otra opción es la que impone España y equivale a "rendirse y aceptar la marginación y el ahogo" de Catalunya, situación ante la que la gente que nunca ha sido independentista votaría a favor de ella.