Esperando a Mrs. Obama

La seguridad marca los preparativos para la llegada este miércoles de la familia Obama a la Costa del Sol, después de que esta semana se hayan adecentado el asfalto, la iluminación y los jardines del acceso al hotel en el que se hospedará la primera dama de Estados Unidos junto a su hija Sasha y unos amigos.

En las inmediaciones del hotel Villa Padierna, situado en el municipio de Benahavís -próximo a Marbella- existe hoy un amplio dispositivo de seguridad, del que forman parte no sólo agentes de las fuerzas de seguridad españolas, sino también del servicio secreto estadounidense.

El perímetro del complejo, que ocupa unos 5 millones de metros cuadrados, ha sido cerrado y se han mejorado las condiciones de la playa.

El propietario del establecimiento, Ricardo Arranz, ha asegurado que hay una gran "expectación" en torno a la llegada de Michelle Obama, una visita que constituye "un regalo" para la Costa del Sol y Andalucía, y que "hay que tratar de aprovechar". Por ello, ha pedido que la familia del presidente de Estados Unidos pueda disfrutar de sus vacaciones con tranquilidad, ya que se trata de una visita privada, que está caracterizada por el "control" de los aspectos de seguridad, ha reconocido.

El hotel, de cinco estrellas gran lujo, está gestionado por la cadena Ritz Carlton, cuenta con 129 habitaciones, incluidas once villas, tres campos de golf, un spa, capilla propia y anfiteatro, además de tres restaurantes, entre ellos el que atesora el premio a la mejor cocina de hotel de Málaga.

La familia Obama y sus amigos han reservado finalmente unas sesenta habitaciones de este establecimiento, así como un número no precisado en otros hoteles de la zona.

Es una incógnita si la primera dama aprovechará su estancia para desplazarse a otras provincias, además de la visita ya prevista a los Reyes de España en Palma de Mallorca, aunque el propietario del Villa Padierna cree que decidirán su agenda con poca antelación.

Durante la estancia de Michelle Obama, el hotel funcionará a pleno rendimiento, ya que están ocupadas todas las habitaciones, y la visita de la primera dama coincidirá, el próximo sábado, con una gala benéfica organizada por la Fundación Starlite que promueven los actores Antonio Banderas y Eva Longoria.

VERANEANTES VIP EN ESPAÑA

La familia Obama se une a la lista de los veraneantes "vip" en España. Otro de los visitantes insignes de este agosto será de nuevo el viceprimer ministro británico Nick Clegg. Aunque su oficina de prensa no ha querido dar detalles de sus vacaciones por razones de seguridad, sí que ha confirmado que viajará a España, donde su destino durante los últimos años ha sido Olmedo (Valladolid), localidad de origen de su esposa, Miriam González Durántez.

Años atrás, uno de los veraneantes más esperados en Marbella fue el Rey Fahd de Arabia Saudí, quien revolucionaba la ciudad por el gasto que generaba su séquito en alquiler de vehículos de lujo, hoteles, restaurantes y joyerías. Su última visita tuvo lugar en 2002, tres años antes de fallecer, aunque después su familia se ha mantenido fiel a su palacio marbellí y en julio aterrizó en la Costa del Sol su hermano, el príncipe Salman Bin Abdulaziz Al-Saud.

En la época dorada del turismo árabe en la zona, a principios de los años ochenta, hasta el terrorista Osama bin Laden disfrutó con parte de sus cincuenta hermanos del sol y las fiestas marbellíes, según publicó en su día el diario "Sur" de Málaga, una etapa que debió olvidar cuando se unió a la lucha contra la URSS en Afganistán.

Otros de los invitados ilustres de la ciudad en 1996 fueron el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Zayed bin Sultán al-Nahayán, y el emir de Barhein, Isa Ben Salmán Aljalifa, quienes compartieron avión privado para llegar a Málaga y contrataron diez camiones para transportar el equipaje y tres autobuses para sus acompañantes.

Con más discreción, en 2003 también veranearon en Marbella los presidentes de Túnez, Zine El Abidin Ben Alí, y de Angola, José Eduardo Dos Santos, a quien se vio disfrutando de uno de los espectáculos que aquel mes de julio ofreció el bailaor Joaquín Cortés en Puerto Banús. Por su parte, el tunecino eligió los toros y asistió a una corrida en el coso marbellí.

También en la costa andaluza, en la localidad granadina de Motril, pasaron buena parte de sus vacaciones los reyes de Bélgica Balduino y Fabiola. De hecho, fue en Motril, en su residencia de Villa Astrida, donde el 31 de julio de 1993 falleció Balduino.

Su sucesor, Alberto II, y su esposa, Paola, decidieron cambiar de destino y en agosto de 2000 eligieron la isla de Mallorca, acostumbrada a célebres veraneantes.

En 1987 los Príncipes de Gales, Carlos y Diana, fueron invitados por los Reyes y en años posteriores repitieron estancia en el Palacio de Marivent acompañados por sus hijos Guillermo y Enrique.

La presencia de los Reyes en Mallorca ha atraído otras muchas visitas, como la que realizó en 1993 el ex presidente estadounidense George Bush con su esposa Bárbara y sus nietas. El yate en el que recorrían el Mediterráneo fondeó en las costas de Menorca y de Mallorca, aunque la escala más polémica fue la que realizó en Gibraltar. El Rey trasladó a Bush la "inquietud" española por lo sucedido cuando le invitó a almorzar en Marivent.

Y si es larga la lista mallorquina, que incluye a la presidenta irlandesa Mary Robinson, tampoco se queda corta la de mandatarios que han visitado Canarias, muchos invitados por los Reyes a la residencia de "La Mareta".

El inmueble fue levantado en Lanzarote en los años setenta por el rey Husein de Jordania y el monarca, que nunca se hospedó en él, lo cedió a Don Juan Carlos, con lo que pasó a formar parte de Patrimonio Nacional a finales de los años ochenta.

La finca ha sido frecuentada tanto por la Familia Real como por los presidentes del Gobierno y ha recibido a variados invitados extranjeros.

Entre estos huéspedes destacan el ex presidente de la desaparecida URSS Mijail Gorbachov, y su esposa, Raisa; el presidente checo Vaclav Havel; o el presidente de Kazajstán Nusurtan Nazarabayev.

Lejos de las costas y las islas, el ex primer ministro británico John Major, optó desde 1989 y durante varios años por la localidad abulense de Candeleda para su veraneo.