Carromero sale de la cárcel de Segovia y agradece la atención recibida

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El dirigente de Nuevas Generaciones del PP Ángel Carromero abandonó esta tarde la cárcel de Segovia, tras obtener el tercer grado, para disfrutar de su primer fin de semana en libertad, después de sufrir el 22 de julio un accidente de tráfico en Cuba en el que murieron los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero.

"Gracias por la atención" son las únicas palabras que ha pronunciado Carromero tras cruzar la puerta del edificio de visitas, por el que ha salido, dirigiéndose a una treintena de periodistas y cámaras apostados enfrente.

Agentes uniformados del Cuerpo Nacional de Policía han situado a los periodistas a varios metros, por lo que se le ha preguntado a voces sobre su estado, sin que Carromero haya respondido.

Ante la posibilidad de que hoy se produjera la salida del centro, donde ingresó el pasado 29 de diciembre, una vez que Instituciones Penitenciarias le concediera el tercer grado, los reporteros fueron apostándose ante la entrada de la prisión desde primera hora de la mañana.

A las 17,53 horas ha comenzado a registrarse movimiento de policía en la entrada y ha llegado el vehículo Alfa Romeo de color rojo, de un amigo de Carromero, que es quien al final lo ha recogido.

El coche, con una cinta con los colores de la bandera de España colgada del espejo retrovisor, era de los habituales estos días por los exteriores de la cárcel segoviana, tras la llegada del dirigente de los jóvenes populares, nada más aterrizar en el aeropuerto de Barajas el avión que lo trasladó desde Cuba, para cumplir la condena en España.

El vehículo es propiedad de un amigo de Carromero, que también acudió a la cárcel segoviana el día de su llegada, coincidiendo con la presencia de la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, o del diputado y portavoz de la familia, Pablo Casado.

En el coche viajaban dos jóvenes, uno de los cuales se ha acercado a pie hasta el interior del centro, mientras que el otro ha permanecido en el coche, hasta que lo ha situado frente a la puerta principal.

Sobre las 18,10 horas, Ángel Carromero ha salido el primero, portando una bolsa de viaje, vestido con pantalón vaquero y un chaquetón de color marrón.

Detrás, su amigo llevaba una maleta, que han introducido en el coche, donde Carromero se ha situado en el asiento de atrás, partiendo a continuación hacia Madrid, donde pasará el fin de semana y podrá dormir en su casa.

El lunes, Carromero, condenado en Cuba a cuatro años de cárcel por homicidio imprudente tras el accidente, tendrá que personarse, por la mañana, en un centro de inserción social de Madrid, donde tendría que acudir a dormir por la noche, de lunes a viernes, o solicitar la modalidad de control telemático.

Arraigo familiar, domicilio y empleo son algunas de las causas que le han facilitado el tercer grado teniendo en cuenta, además, que la pena por ese tipo de delito es diferente en España y en Cuba.

PROTAGONISMO INVOLUNTARIO

La salida de Ángel Carromero de la cárcel de Segovia pone punto y aparte a un dramático episodio que comenzó en una carretera cubana en julio de 2012 y que ha dado un protagonismo involuntario al que hasta entonces era un desconocido dirigente de Nuevas Generaciones del PP.

Condenado por la justicia de Cuba a cuatro años de prisión por homicidio imprudente al conducir el coche que sufrió un accidente en el que murieron los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepera, Carromero volverá desde hoy a la misma vida que dejó en Madrid hace medio año.

Previsiblemente trabajará de nuevo como consejero técnico en la Junta Municipal de Moratalaz, aunque también seguirá pendiente del negocio familiar -un gimnasio propiedad de su madre- y de su labor en Nuevas Generaciones.

"Emprendedor", "trabajador" y "muy comprometido" son algunas de las expresiones que utilizan sus allegados para definir a este joven de 27 años que entró pronto en política y que sigue presidiendo una de las sedes con más afiliados de Nuevas Generaciones en España, la del distrito madrileño de Salamanca.

Carromero mantiene además el cargo de vicesecretario general de Organización Territorial de NNGG en Madrid, aunque más allá de la sección juvenil del PP no era un político conocido hasta que se produjo el accidente.

Sus conocidos le definen también como un joven "defensor de las libertades y la democracia" y recuerdan que, por ejemplo, organizó protestas contra el régimen sirio y ha sido muy activo en apoyo al PP del País Vasco, donde ha ayudado a sus compañeros como interventor en procesos electorales.

Y dentro de sus inquietudes también estaba la situación en Cuba. De ahí que Carromero viajara a ese país para conocer a miembros del Movimiento Cristiano de Liberación junto al presidente de la Liga Juvenil Cristiano Demócrata sueca, Jens Aron Modig, una iniciativa "personal" en la que no actuaba como emisario de su partido, según recalcan fuentes populares.

En una carta remitida a los medios a principios del pasado mes de agosto, la madre de Carromero, Isabel Barrios, definía a su hijo como una persona "honesta", "responsable" y con "profundas convicciones religiosas" que le habían llevado a entablar relaciones con distintos colectivos cristianos dentro y fuera de España.

La madre del joven dirigente de NNGG pedía entonces prudencia a los medios que habían publicado que su hijo había perdido todos los puntos del carné de conducir cuando viajó a Cuba.

No fue hasta el 9 de agosto cuando el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicó la resolución de la Jefatura Provincial de Tráfico que notificaba la retirada del carné de Carromero por la pérdida de puntos por exceso de velocidad y por acumular diversas multas.

Tras el 'paréntesis' cubano, volverá a la vida que dejó en julio pasado, incluido su trabajo en la Junta Municipal de Moratalaz, porque así lo ha querido la titular de este distrito, la concejala Begoña Larrainzar,

Larrainzar le ha guardado el puesto no para facilitarle el tercer grado sino porque considera -dicen fuentes cercanas al joven- que es el mejor colaborador que ha tenido. Además, añaden, se entiende muy bien con las asociaciones de vecinos y otros interlocutores del barrio con los que trabaja a diario.

Ángel Carromero dormirá hoy en su casa seis meses después del fatídico accidente por el que fue condenado en Cuba. Y tan sólo trece días después de su repatriación a España.