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Sorolla, El arte de la luz

El Museo Sorolla profundiza en esta exposición en la principal característica de la obra del genial pintor impresionista, la luz

Sorolla: El arte de la luz

mimadrid

| 08.07.2015 - 13:17 h
REDACCIÓN

"El pintor de la luz", así es conocido Joaquín Sorolla, una de las figuras fundamentales de la historia del arte español y uno de los pintores de mayor fama internacional en su época. Y es que este artista supo captar como pocos la luz y el movimiento en sus creaciones. Entre ellas, paisajes rurales, costumbrismo marinero típico de la zona del Mediterráneo, escenas sociales, retratos… Todas tienen algo en común, una calidez y sensibilidad que impacta los sentidos.

Joaquín Sorolla vive en una época en que la relación cotidiana con la luz, natural o artificial, experimenta grandes cambios. La ciencia aporta nuevas hipótesis sobre la naturaleza de la luz y la luz eléctrica se vuelve algo cotidiano. Las casas, y también las tiendas y escaparates se iluminan con luz artificial, y las ciudades instalan alumbrados públicos que las transforman por la noche en un nuevo espectáculo; en las exposiciones universales, los grandes pabellones acristalados crean espacios nuevos inundados de luz.

La muestra, que se presenta en el Museo Sorolla este mes de Julio, consta de 6 bloques temáticos en los que se hace hincapié en la influencia de la luz en el cuadro, a través de las sombras, los reflejos, las penumbras, las filtraciones o el resplandor de la luz del sol que irradia desde el propio cuadro, cualidad que es admirada por los historiadores y críticos.

HACIA LA LUZ. Sorolla se inicia a la pintura dentro de la tradición académica, pero sus viajes a París le ponen en contacto con las corrientes naturalistas más recientes y con las novedades de la pintura impresionista: el interés por la luz y por la pintura al aire libre coinciden con sus inquietudes personales.

SOMBRAS. Las sombras son inseparables de la luz, y la ciencia del sombreado ha sido una piedra angular de la enseñanza artística académica. Sorolla pone poco interés en las sombras propias, sin embargo, hace un uso muy personal de las sombras proyectadas, que utiliza como elemento importante para dar información precisa sobre las horas del día pero también como elemento compositivo, dándoles una gran presencia y cantidad de espacio en la superficie del cuadro.

PENUMBRAS, FILTRACIONES. La luz filtrada por el follaje de los árboles, salpicada sobre sobre los cuerpos en manchas irregulares, fue uno de los retos de la pintura al aire libre. La luz discontinua

dificulta el modelado pero crea una vibración en la atmósfera del cuadro que transmite la impresión de vida inquieta y movediza, captada en un instante. Sorolla cultivó en sus cuadros este tipo de iluminación desde sus primeros ensayos, pero fue durante el verano que pasó en los jardines de La Granja en 1907 cuando dedicó más tiempo a experimentar este tipo de luz, tan distinta de las luces intensas de las playas.

SOMBRA Y REFLEJO. La naturaleza se presenta a veces a nuestros ojos previamente convertida en imagen. Enmarcada por una ventana, reflejada en un espejo, duplicada en su sombra. Estas

réplicas de la realidad han fascinado siempre a los pintores, que las han visto como una prefiguración de su arte. Sorolla las trata principalmente en relación con la arquitectura, que le ofrece

perfiles claros y rotundos para estas imágenes autocreadas.

RESPLANDOR. Sorolla hizo de la luz junto al mar, ya fuera en el Mediterráneo o en el Atlántico, su marca propia. Su capacidad para producir la impresión de que la luz irradia desde el propio cuadro hacia afuera ha maravillado a sus contempladores, y su análisis de los blancos ha sido uno de los aspectos más elogiados por historiadores y críticos.

EL DOMINIO DE LA LUZ. En su madurez, Sorolla ha experimentado ya con todos los tipos de luz que han interesado su mirada. Los últimos años de su vida estarán ocupados por el gigantesco encargo de la Visión de España para la biblioteca de la Hispanic Society. En los breves descansos de su encargo, Sorolla pinta para sí mismo. La bata rosa es el más hermoso resumen de su largo romance con la luz.

AÑO INTERNACIONAL DE LA LUZ 2015. Esta nueva exposición del Museo Sorolla se enmarca dentro de las actividades programadas para el Año Internacional de la Luz, una actividad de excepcional interés público que tiene como objetivo comunicar a la sociedad la importancia de la luz en la ciencia y el desarrollo científico y dar a conocer la profunda relación que existe ente la luz, el arte y la cultura.

Dónde: Museo Sorolla

C/ General Martínez Campos, 37

Tel. 91 310 15 84

Cuándo: Del 13 de Julio de 2015 al 31 de Enero de 2016

Horario: De martes a sábado, de 09:30 a 20:00h; Festivos y domingos de 10:00 a 15:00h

Precios: General 3€; Sábados y domingos a partir de las 14:00 h, entrada gratuíta

Dónde: Madrid

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