La sangre de San Pantaleón quedará expuesta a los fieles

La sangre de San Pantaleón quedará expuesta a los fieles

La Iglesia del Real Monasterio de la Encarnación abre sus puertas para acoger a los numerosos fieles que cada año acuden con motivo de la fiesta de San Pantaleón a venerar las reliquias del mártir, entre ellas la ampolla con su sangre.

Desde las 17 horas quedará expuesta a la devoción popular la ampolla con la sangre del santo, que siempre y todos los años está en estado líquido en su fiesta.

A las 19 y a las 20,30 horas de esa misma tarde se celebrará la eucaristía y cada media hora, durante toda la tarde, se dará a besar a los fieles la reliquia de un hueso del santo que se guarda también en el relicario del Monasterio.

En la mañana del domingo 27 de julio, festividad de San Pantaleón, las puertas del templo del Monasterio de la Encarnación se abrirán desde las 7,45 hasta las 14 horas y desde las 17 hasta las 22 horas por la tarde.

A las 8,30, 10,30, 12, 19 y 20,30 horas se celebrará la Santa Misa y durante los dos días habrá confesores para atender a los fieles, según ha destacado la Archidiócesis.

San Pantaleón nació en Nicomedia, antigua capital de la región de Bitinia, en Asia Menor, en el siglo III, y llegó a ser nombrado médico en la corte del emperador Maximiano.

A la muerte de su padre, tras distribuir sus bienes entre los que trabajaban en su casa y entre los pobres, se dedicó a ejercer la medicina gratuitamente, lo que suscitó la envidia y el resentimiento de otros colegas que lo denunciaron por ser cristiano ante el emperador Maximiano, quien lo acusó de hacer magia.

Primero le pidió la apostasía de la fe cristiana, a lo que el santo se negó, y después lo mandó torturar con diversos tormentos.

Finalmente, San Pantaleón murió el 27 de julio del año 305, durante la última persecución del emperador romano Diocleciano.

Dado que San Pantaleón era médico y fue mártir, normalmente los fieles rezan pidiendo que les proteja en los aspectos de la salud y alguno de los presentes le atribuyen auténticos milagros en casos de enfermedades graves.