La mujer rociada con ácido no descarta que su agresor sea del entorno del marido

La mujer que fue rociada con ácido cuando salía de su domicilio en el barrio de Pueblo Nuevo, en el distrito de Ciudad Lineal, no ha descartado que el agresor "sea del entorno" de su marido, quien se encuentra en libertad tras prestar declaración ante la Policía.

Según ha informado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, los agentes que investigan los hechos tratan de identificar y localizar al hombre que sobre las 10.30 horas de ayer, junto al número 7 de la calle del Río Ulla, arrojó un líquido abrasivo, posiblemente ácido sulfúrico, a la cara de María Ángeles R.G., de nacionalidad española.

La mujer, que continúa ingresada en la Unidad de Quemados del hospital La Paz, ha descartado, en su declaración ante la Policía, que su marido sea el autor material de los hechos.No ha descartado, sin embargo, que el agresor "sea del entorno" de su pareja, de quien María Ángeles se encontraba en trámites de separación.

LA MUJER EVOLUCIONA BIEN Y PUEDE VER, HABLAR Y COMER

La mujer, de 29 años ingresada en la Unidad de Quemados del Hospital Universitario de La Paz, evoluciona "correctamente" de las quemaduras "profundas" que tiene en el rostro, aunque no sufre lesiones en los ojos y puede ver, hablar y comer. El doctor Francisco Leyva, jefe de la Unidad de Quemados, ha señalado que la paciente, María Ángeles R.G., de nacionalidad española, tiene quemaduras de "pronóstico reservado" principalmente en las mejillas, los párpados y los labios.

Las quemadura químicas, según ha precisado el experto, son "difíciles de evaluar de entrada" porque es necesario "dejarlas evolucionar", ya que el mecanismo es diferente a las producidas por calor y "su afectación es celular". Se desconoce incluso, por el momento, "su repercusión funcional o cosmética", ha agregado el doctor César Casado, jefe del Servicio de Cirugía Plástica, por lo que habrá que "esperar unos días" para conocer el alcance de las lesiones.

La paciente pensaba en un primer momento que no podía ver bien, pero los servicios de oftalmología han comprobado hoy que esa sensación era fruto del edema que tiene en la zona. "Tiene quemaduras en los párpados superiores, en el inferior derecho y en la zona de la boca, pero no ha inhalado ni ingerido producto, lo que hubiera complicado mucho la situación", ha destacado Leyva, quien ha matizado que las lesiones "más profundas" están en las mejillas.

Manuel Sánchez, especialista de Medicina Intensiva, ha confesado que "no parece" que María Ángeles "vaya a tener mucho problema" y, una vez que haya transcurrido un "tiempo prudencial", podrá pasar a una planta normal y seguir su tratamiento. De momento, es necesario esperar a constatar que "no se le ha hinchado mucho la cara" y también a que "no tiene repercusión en la respiración ni ningún otro problema de tipo pulmonar".

Los doctores han coincidido en que "no ha habido ningún problema importante desde el punto de vista general", por lo que parece descartado que el producto haya entrado en las vías respiratorias. La mujer podría estabilizarse en "muy poco tiempo" aunque habrá que esperar "de cuatro a cinco días" hasta que se delimiten las estructuras quemadas para luego "desbridarlas" o retirarlas y proceder a injertar las zonas afectadas con su propia piel.

El tremendo dolor que sufrió la víctima en los primeros momentos de la agresión ya ha sido mitigado, según los especialistas, debido al "soporte analgésico importante" que ha recibido en la unidad de críticos de la Paz. Sánchez ha explicado que el dolor en estos pacientes "es inicial" para dar paso a una "sensación de edema y de tensión", que es la que tiene en la boca, la lengua y el labio, al estar más gruesos e inflamados.

Los doctores han afirmado que María Ángeles se encuentra bien de ánimo pese a su "problema añadido", si bien tendrá que recibir apoyo psicológico y psiquiátrico para superar este percance. El jefe de la Unidad de Quemados ha explicado que ante una agresión con ácido sulfúrico es necesario lavar con agua la zona de forma constante para diluir el producto, al menos durante veinte o treinta minutos, intentando así que haga el menor efecto posible.

No es aconsejable, por lo tanto, utilizar ningún tipo de crema o ungüento ni es "urgente" evacuar al paciente salvo que haya un problema vital. "Agua, agua y más agua", ha concluido Leyva.