La procesionaria afecta a 40.000 hectáreas de pinares de la Comunidad

Procesionaria en Pinar de Chamartín
Procesionaria en Pinar de Chamartín

La Comunidad de Madrid cuenta con 60.000 hectáreas de pinares, de las cuales 40.000 están afectadas por la procesionaria, "en mayor o menor medida", ha informado el Gobierno regional, quien ha apuntado que a través de los efectivos del Cuerpo de Agentes Forestales, se inicia esta semana la primera campaña de la temporada para luchar contra este insecto.

Madrid estudia cómo acabar con la plaga de orugas procesionarias

Estas orugas procesionarias son insectos lepidópteros nocturnos que pueden provocar graves daños a las mascotas (perros) y afectar a la salud de las personas que entren en contacto con ellas.

Las orugas de la procesionaria habitan en bolsones ubicados en los pinos, de cuyas hojas se alimentan.Cuando las condiciones les son favorables, bajan al suelo para convertirse en mariposas y reproducirse, formando una especie de 'procesión'.

Es en este momento cuando pueden entrar en contacto con nuestras mascotas, generalmente perros, que sufren daños severos en la lengua que pueden incluso provocar su muerte.

Las personas pueden verse afectadas por problemas de tipo alérgico, por lo que es aconsejable evitar acercarse a las zonas donde haya núcleos de procesionarias.

CAMPAÑA DE AGENTES FORESTALES

Los agentes forestales, como parte de la campaña puesta en marcha, destacan la importancia de la detección de áreas con elevada densidad de estos insectos con un doble objetivo: la salud forestal y la salud pública. La campaña se lleva a cabo todos los años entre los meses de marzo y mayo.

Sus efectivos cumplimentan unos estadillos específicos sobre la procesionaria, con el fin evaluar su densidad y determinar si se deben o no tomar medidas como la aplicación de insecticidas, la instalación de trampas de feromonas u otro tipo de tratamiento.

Este año, de manera experimental, los agentes forestales están realizando, junto con la sección de defensa fitosanitaria un trabajo para intentar predecir el nivel de procesionaria y elaborar un mapa de riesgo en zonas de uso público, que el próximo año se hará público si los trabajos de campo son positivos.