Los policías acusados del homicidio declaran que dispararon por riesgo de sus vidas

  • Sostienen que siguieron los protocolos de actuación, respondiendo al ataque con "tiros instintivos"

Los tres policías locales de Getafe acusados del homicidio de un hombre tras una persecución policial han declarado en el juicio que dispararon "tiros instintivos" a los bajos del vehículo para que evitar que les atropellaran tras varias maniobras agresivas, respondiendo al ataque conforme a los protocolos de actuación y en defensa de su vida.

Antonio M.G., Oscar C.U. e Ismael G.M. se sientan en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Madrid por un delito de homicidio y otro en grado de tentativa. El fiscal pide 15 años de cárcel para cada uno, mientras que la acusación particular eleva la pena a 30 años de cárcel por asesinato.

También se juzga a Roberto G., una de las víctimas de los hechos sucedidos la mañana del 21 de noviembre de 2011. Los agentes le acusan de robar el vehículo con el que huyeron por las calles de Madrid y de atentado a la autoridad. Según el acusado, el coche pertenecía al fallecido.

Los hechos se produjeron sobre las 11.15 de ese día cuando seis agentes locales de Getafe iniciaron una persecución de un vehículo tras recibir un aviso de un supuesto secuestro, según su versión. En la calle Canarias de la capital, ya fuera de su demarcación, les dieron alcance, dándoles el alto. Tras varias maniobras agresivas, los agentes dispararon al menos 15 tiros a los bajos del coche en defensa de s vida.

En su declaración, el autor material del disparo que acabó con la vida de David, de 28 años, ha relatado que el día de los hechos se les comunicó por la emisora cómo unos compañeros habían visto que dos personas introducían a la fuerza a otra en el interior de un coche. Tras ello, se dirigieron a la A42 conforme a las indicaciones e iniciaron la persecución del vehículo, con los luminosos activados.

Ya en Madrid, se les indicó que se ha comunicado a Policía Nacional y Municipal de su presencia, dado que ya estaban operando fuera de su demarcación. A la altura de la calle Canarias, dan alcance al coche y le dan el alto, haciendo las víctimas caso omiso. Cuando llegan a la calle Vara del Rey consiguen encerrarles, pero el coche les empieza a embestir.

"Le dimos el alto y seguía con las maniobras hacia delante hacia atrás. Golpeó un indicativo y lanzó a un compañero por los aires. Uno de las personas hizo un gesto como apuntarnos con un arma y escuché arma de fuego. Estábamos sufriendo un ataque, ha relatado el agente.

Tras ello, ha narrado que efectuó varios disparos de forma instintiva a las ruedas del coche, nunca en dirección a las víctimas. "Los instructores de tiro nos aconsejan disparar cuando esté en peligro nuestra integridad física y la de nuestros compañeros. En ese momento, pensé en mi familia y que no iba a volver a ver a mis hijos", ha destacado.

Además, ha insistido en que en todo momento siguieron los protocolos y ha recordado que la Ley les ampara, ya que tienen la obligación de informar y perseguir los delitos, tal y como hicieron ese día. Otro de los acusados ha mantenido la misma versión de su compañero, manifestando que en todo momento les dieron el alto.

Así, ha relatado que nada más salir del indicativo se puso la mano en el arma, que no llevaba con seguro, y al escuchar '`arma de fuego' comienza a disparar. "Casi me atropellan", ha aseverado.

Frente a la versión de los agentes, una de las víctimas ha relatado que en ningún momento existió un secuestro y que tampoco robaron ningún vehículo, ya que el coche en el que iban pertenecía a la víctima. "En ningún momento vimos luminosos ni nos dieron el alto. Cuando paramos, empezaron a disparar en el techo del coche. Les dije que pararan porque tenía una hija de 5 años", ha recordado.

Además, ha señalado que conoce a los acusados desde hace años, ya que le han detenido en varias ocasiones por robo de coches. "Estos señores se dedicaban a estar delante de mi casa en vez de perseguir a delincuentes", ha denunciado.

HECHOS JUZGADOS

Según el fiscal, los tres agentes se personaron en el lugar del aviso de secuestro para dar auxilio y cobertura al agente franco que había dado el aviso. Allí fueron informados de la ruta que había tomado el Citroën, a bordo del cual habían huido los supuestos secuestradores. Se inició entonces una larga persecución por la carretera con dirección a Madrid capital.

Ya en Madrid, los agentes localizaron al vehículo al cual seguían en la calle Canarias y, al llegar a la altura de esta vía con la calle Vara del Rey, uno de los vehículos policiales que les seguían se colocó en la parte izquierda del Citroën a fin de cerrarle el paso, llegando a continuación los otros dos vehículos que habían participado en la persecución.

Los agentes conminaron entonces a los ocupantes a que detuvieran el vehículo y descendieran del mismo, momento en el que el conductor del Citroën, haciendo caso omiso de las indicaciones policiales, realizó una brusca maniobra de marcha atrás colisionando con uno de los vehículos policiales.

En ese momento de incertidumbre, y al observar el procesado Ismael G. M. que el copiloto del Citroën giraba el cuerpo hacia la izquierda, gritó "`Arma de fuego!" y efectuó varios disparos con su arma reglamentaria. Igualmente hizo el procesado Daniel C. U., quien efectuó varios disparos con su arma reglamentaria gritando en los mismos términos.

Al observar el movimiento del copiloto del Citroën, el procesado Antonio Miguel G. M., también efectuó varios disparos contra el vehículo objeto de la persecución.

Los procesados asumieron mientras accionaban sus armas que podían acabar con la vida de los ocupantes del vehículo, cuando el Citroën ya había superado el cerco policial y emprendía la huida por la calle Vara del Rey, cuando no se disponían de datos fehacientes sobre la existencia de arma alguna en el vehículo de los perjudicados y sin que los procesados hubieran comprobado que la persona que hubiera podido ser introducida a golpes en el coche se encontrara en los asientos traseros del mismo.

Algunos de los disparos sobre el vehículo efectuados por el procesado Antonio Miguel G. M. impactaron en el copiloto del vehículo que se había dado a la fuga. El herido fue trasladado a la UCI de un centro hospitalario donde falleció el 22 de noviembre de 2011.

Como consecuencia de los disparos efectuados por los procesados, también resultó herido el conductor del Citroën, quien sufrió una herida por arma de fuego frontal derecha con destrucción parcial del pabellón auricular. El perjudicado permaneció ingresado tres días en el recinto hospitalario y le han quedado significativas secuelas estéticas y de audición.