El presunto pederasta de Ciudad Lineal no padece patología mental que interfiera en sus acciones

Los médicos forenses que realizaron el examen psiquiátrico al presunto pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ángel Ortiz, de 44 años, han destacado hoy en el juicio que "no encontraron ninguna patología en el acusado" que pudiera afectar a sus capacidades, por lo que era consciente de las agresiones sexuales que supuestamente cometió.

Se trata de los dos forenses de los Juzgados de Plazas de Castilla, quienes hoy han comparecido ante el tribunal de la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid, que juzga a Ortiz y para quien la Fiscalía pide 77 años de prisión por secuestrar y agredir sexualmente a cuatro niñas.

"No hemos encontrado ninguna patología que afecte a sus capacidades conflictivas para comprender y las conductas que son licitas y no lo son", han destacado los forenses, quienes mantuvieron dos entrevistas con el procesado con el fin de comprobar si existía alguna patología en el acusado.

De sus resultados concluyen que "no hay trastorno psicopatológico que afecte a las capacidades" de Ortiz, a quien han definido como una persona "narcisista y bisocial".

Se trata de una persona cuyo "deseo prevalece siempre sobre los demás", y que destaca por "su incapacidad para sentir culpa y asumir responsabilidades".

LAS VICTIMAS SUFRIERON LESIONES POR AGRESIÓN SEXUAL

Los médicos forenses que exploraron a tres de las víctimas del presunto pederasta de Ciudad Lineal han destacado hoy en el juicio que las lesiones sufridas por todas ellas son "completamente compatibles" con una agresión sexual.

Una doctora que atendió a la segunda víctima, conocida como TP3, ha relatado cómo la niña poco después de ser encontrada en la estación de metro de Canillejas comenzó a contar todo "espontáneamente" cuando iba en la ambulancia del Samur. En concreto, ha explicado que la niña de nueve años narró qué estaba en el parque cuando un hombre se le acercó y le dijo que se fuera con él para probarse ropa de modelo, poco después la condujo a una casa donde la dio tres pastillas blancas antes de agredirla sexualmente. Luego la duchó, la secó y la abandonó en el metro.

Las lesiones que fueron documentadas por los forenses eran compatibles con el relato detallado de la menor que explicó cómo fue agredida sexualmente en el piso de la calle Santa Virgilia.

Ya en el hospital, la niña estaba tan asustada que resultó muy difícil explorarla y ni siquiera la presencia de su madre la calmaba. Además, el tratamiento posterior fue "horroroso" para ella.

Igualmente, el forense que exploró a la tercera víctima, conocida como TP4, ha destacado que las brutales lesiones que presentaba la niña de seis años son "completamente compatibles con una agresión sexual".

De hecho, la niña tuvo que ser operada con carácter "de urgencia" ante el peligro de desangrarse, que es precisamente el motivo que justifica una de las acusaciones particulares para imputarle a Ortiz un delito de tentativa de homicidio. Y ha explicado que la ropa de la menor no tenía desperfecto, que su ropa interior estaba manchada de sangre y que tenía un papel enrollado con mucha sangre usado a modo de tampón, que le colocó el acusado para ocultar las lesiones de la menor.

Del mismo modo, el médico que exploró a la cuarta víctima, denominada, la testigo protegido 5, ha relatado que la niña de siete años sufrió lesiones que responden también a una agresión sexual.