Un hombre mata a su padre octogenario en Móstoles para que no sufriera | Telemadrid – Radio Televisión Madrid

Un hombre mata a su padre octogenario en Móstoles para que no sufriera

No presentaba signos de violencia por arma blanca o de fuego, por lo que podría haber sido asfixiado

madrid

| 10.02.2017 - Actualizado: 21:44 h
REDACCIÓN

Un hombre de unos 44 años ha matado a su padre, de 82, en su piso de Móstoles, y según ha declarado a la Policía Nacional lo ha hecho "para que no sufriera", según han informado fuentes de la investigación. Emergencias Comunidad de Madrid 112 ha confirmado el fallecimiento del hombre, que podría llevar más de 48 horas muerto y, al parecer, habría sido asfixiado.

Según fuentes de la investigación, a las 12:30 horas de hoy se ha recibido una llamada en los servicios de emergencias en la que el hombre, de unos 44 años, avisaba de que había matado a su padre. Cuando los servicios de emergencia han llegado al piso, en la calle Libertad número 41 de Móstoles, han encontrado el cadáver del anciano, que según han constatado los médicos de SUMMA podría llevar muerto más de 48 horas.

No presentaba signos de violencia por arma blanca o de fuego, por lo que podría haber sido asfixiado, aunque este extremo lo confirmará la autopsia. La Policía Nacional ha detenido al hijo de la víctima y el grupo VI de homicidios se ha encargado de la investigación del caso.

TENIA ALZHEIMER E IBA EN SILLA DE RUEDAS

Una vecina del hombre de 43 años que esta mañana ha confesado ante la Policía Nacional que hace dos días mató a su padre, de 82 años de edad, por lástima y compasión para que no sufriera más al estar enfermo, ha asegurado que el hombre murió "asfixiado" a manos de su hijo y que padecía "Alzheimer e iba en silla de ruedas". Así lo ha manifestado Julia Toledano, una vecina del edificio donde ocurrieron los hechos supuestamente hace dos o tres días, situado en el número 41 de la calle Libertad de Móstoles, quien ha resaltado que el hijo siempre había sido "muy agradable" con ella hasta el miércoles pasado, cuando se lo encontró en el descansillo con "la cara desencajada, muy serio" y le saludó de una manera muy "seca".