Tres detenidos por 120 estafas en modificación de cuentakilómetros de coches

Cuentakilómetros de coches

madrid

| 24.06.2016 - 11:24 h
REDACCIÓN

La Encuesta de Telemadrid

¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
Si
96.7%
No
3.3%

La Guardia Civil ha esclarecido 120 estafas mediante modificación ilícita de cuentakilómetros de coches en una operación en la que ha detenido a tres personas e investigado a otra, empresarios del sector y mecánicos, y ha registrado establecimientos de compraventa de vehículos en Jumilla (Murcia). Según informa la Dirección General de la Guardia Civil, los arrestados, españoles con edades de entre 39 y 68 años y vecinos de de Jumilla y Molina de Segura (Murcia), han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de la primera localidad.

En los tres registros efectuados los agentes han intervenido gran número de sofisticados dispositivos electrónicos utilizados para la manipulación de los sistemas electrónicos de los automóviles.

Hasta el momento se ha identificado a ciento veinte víctimas de este fraude en localidades de Murcia, Alicante, Valencia, Albacete Ciudad Real, Cuenca, Madrid y Cádiz.

Se trata de la operación Matorral en la que la Guardia Civil ha desarticulado una organización cuyos implicados rebajaron en total alrededor de catorce millones de kilómetros de los vehículos manipulados y puestos a la venta y se estiman que estas modificaciones ilícitas les reportaron beneficios que rondarían los 200.000 euros.

Las investigaciones comenzaron a finales del pasado año tras la denuncia de una víctima y la operación continúa abierta, por lo que no se descartan más actuaciones y detenciones así como que sean detectados más afectados.

La Guardia Civil identificó a cuatro sospechosos, en concreto dos empresarios de Jumilla y Molina de Segura, uno de sus empleados encargado de la contabilidad de la empresa y el propietario de un taller mecánico que utilizaban para la manipulación de los vehículos.

Todos ellos estaban vinculados a un grupo empresarial dedicado a la compraventa y reparación de vehículos de Jumilla.

Uno de los empresarios adquiría los vehículos a bajo precio de empresas nacionales de renting de Madrid y Bilbao, automóviles usados como taxi o para uso corporativo de compañías que contaban con un elevado número de kilómetros recorridos por lo que su precio era reducido.

Estos vehículos presentaban un aspecto y unas prestaciones idóneas para las pretensiones de los estafadores ya que su antigüedad era inferior a tres años por lo que en algunos casos no tenían que ser sometidos a la inspección técnica de vehículos (ITV) y no existía un control real sobre los kilómetros recorridos.

El empresario, con el apoyo de un especialista en electrónica y mecánica del automóvil, llegaba a rebajar el número de kilómetros hasta en un 80 por ciento lo que aumentaba considerablemente su valor de venta.

Por ejemplo uno de los vehículos manipulados marcaba inicialmente 253.000 kilómetros y fue vendido tras su manipulación con 11.500. Se ha analizado un listado con cerca de 350 vehículos adquiridos por el principal investigado y se ha detectado la manipulación de al menos 120 de ellos.

Además del análisis de la documentación contable se desprende que el dinero en efectivo en concepto de reserva y entrega de llaves era recibido por uno de los detenidos pero no constaba posteriormente en las facturas de venta.

Durante las distintas fases de la operación la Guardia Civil ha contado con la colaboración de las delegaciones provinciales de ITV de Murcia, Barcelona y Albacete, así como de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor. La Guardia Civil ha detectado que la manipulación del cuentakilómetros para "inflar" el precio de un automóvil es el timo más habitual en la compraventa de coches de segunda mano y supone además un mayor riesgo de averías.

Advierte de que este tipo de trampa, conocida en el argot policial como "afeitado", deja consecuencias nefastas no solo para los compradores, que deben pagar más por un vehículo o afrontar más reparaciones de las debidas, sino también para la seguridad vial e incluso el medioambiente, al dispararse las emisiones de carburación, todo ello con perjuicio a la imagen del sector.