Semanas en cola para besar al Cristo de Medinaceli

madrid

| 26.02.2017 - 11:43 h

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La talla de Jesús de Medinaceli despierta año tras año en Madrid el primer viernes de marzo la devoción y tradición de cientos de feligreses que hacen cola desde varias semanas antes para poder ser los primeros en besar sus pies y que, con su acto fe, confían en ver cumplidas sus peticiones.

Y, como cada año, la calle de Jesús, casi en la embocadura de la Plaza de Neptuno, ya se asienta una hilera de carteles de cartón que anuncian el sitio correspondiente de las familias: "Gema y familia", "Isidra 38 personas. No tocar", o bien "María y Juani. 1.079-1.085 (6 personas)".

Una feligresa se mantiene el primer puesto, con cien más para sus familiares, con una silla de playa de tonos azulados y, según algunos de la fila, ocupó el primer lugar hace semana, desde el inicio del mes de febrero.

Los siguientes en la fila son un grupo de amigos formado gracias a "la tradición y la vocación" de los años y sobrellevan la larga espera en un chiringuito con un toldo improvisado y sillas con holgados cojines.

Los integrantes de este grupo aseguran a Efe que llevan desde el 15 de febrero "al pie del cañón" haciendo cola y van siendo relevados temporalmente por familiares para que puedan tomar un café o acudir a sus casas a asearse.

Uno de los feligreses que se encuentra entre los primeros de la cola, Eduardo Rodríguez, explicado que guardan el sitio porque le dan "importancia a su devoción", no como las personas que "dejan las sillas y se van a Benidorm".

"Queremos demostrar nuestra devoción y creencia en Dios, eso es lo importante, no sólo ser los primeros de la fila", asevera.

Rodríguez subraya que esta experiencia es "vocación y tradición", como otro de los participantes que lleva "más de treinta años" acudiendo a la basílica para besar la imagen del Cristo en promesa a su mujer, con la que "siempre venía" hasta que falleció.

A Jesús de Medinaceli se le puede besar un pie todos los viernes. Lo especial de los primeros viernes de marzo es que la imagen se baja de su camarín sobre el altar y, al ras del suelo, los feligreses pueden besar sus pies.

La imagen del Jesús Nazareno es del siglo XVII y fue tallada por encargo de los Duques de Medinaceli y llevada a Marruecos para culto de los españoles, donde fue robada y trasladada a la plaza de Mamora, cerca de Tánger.

Rescatada por los padres trinitarios fue traída a Madrid donde fue depositada en una pequeña ermita que se levanta en lo que hoy es la basílica de Jesús de Medinaceli.

Desde finales del siglo XVII, cuando la imagen fue recuperada a los musulmanes, es tradición que un miembro de la Familia Real venere a este popular Cristo el primer viernes de marzo del año.

Está custodiada por la orden de los padres capuchinos, testigos cada año de cómo miles de personas esperan pacientemente a que llegue el momento sin que las bajas temperaturas, la lluvia o el viento sea un obstáculo.

Año tras año, hay sospechas sobre gente que paga a otros para que les guarden el sitio o que, directamente, compran el sitio a la gente que previamente ha hecho la cola.

Sin embargo, una de las vecinas "de toda la vida", que lleva viendo cómo se conformaba esta cola desde que era niña, dice a Efe que estas sospechas son "ridículas", porque la "vocación no tiene precio".