Se reúne por primera vez la mesa social por la Cañada Real

Pondrá en marcha el pacto para su desmantelamiento alcanzado hace varios meses y que afecta a más de 8.000 personas

madrid

| 12.07.2017 - 17:03 h
REDACCIÓN

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Meses después del pacto para su desmantelamiento, esta semana se reúne por primera vez la mesa social por la Cañada Real. Analizan los problemas de las ocho mil personas que viven allí. Un equipo de Telemadrid ha recorrido la zona, famosa por alojar el mayor supermercado de la droga de España.

Por su parte, las ONG que trabajan en la Cañada Real han diseñado una "estrategia antirrumores" para que los habitantes de este enclave madrileño tengan información fiable respecto al futuro de sus infraviviendas porque, según explican, existe cierta desinformación entre los vecinos ante el Pacto Regional de la Cañada Real, que prevé el desmantelamiento de algunos sectores.

UN BARRIO QUE NO ES BARRIO, SEGÚN EL PÁRROCO

En la Cañada Real "se ha construido un barrio sin ser barrio", explicó el párroco de la Iglesia de Santo Domingo de la Calzada, Agustín Rodríguez, conocido prácticamente por todos los habitantes de la zona. Tanto es así que incluso el Sector 6, el más conflictivo, cuenta con tiendas de chucherías o un centro evangélico.

La droga ha hecho que estos asentamientos, que ocupan zonas de los términos municipales de Rivas-Vaciamadrid, Coslada y Madrid sea conocida por el menudeo, pero lo cierto es que esta práctica se concentra en una parte acotada, según afirma el personal de Cruz Roja que trabaja en el terreno.

SIN LUZ NI AGUA EN LAS INFRAVIVIENDAS

Sin embargo, el estigma ha llevado a que la Cañada Real haya estado "muy olvidada", según Cruz Roja, Cáritas, Fundación Voces, Accem, El Fanal o la Fundación Secretariado Gitano, que aseguran que hay "familias empadronadas que participan en la vida pública" y que, no obstante, lo arrastran en su día a día.

Un ejemplo del olvido de este territorio es el correo ordinario, que no llega porque "los carteros tienen miedo" y la empresa postal no consigue dar con empleados que quieran operar en la zona, denunció el párroco. Aun así, las infraviviendas están numeradas en una suerte de 'ordenación' caótica, dados los derrumbes que se han ejecutado.

Las mayores necesidades de la Cañada Real -según las organizaciones- son el acceso al agua, a luz y, sobre todo, a las comunicaciones, que aíslan la zona. El religioso relató este miércoles en un encuentro con periodistas que su parroquia se ha llegado a quedar sin suministro de luz y al llamar para restablecer el servicio tuvo complicaciones, al tratarse de un asentamiento ilegal.

PRIMERA ASAMBLEA DEL PACTO

En el seno de la Cañada Real, en la sede la Asociación El Fanal, se celebrará mañana la primera asamblea de cara al Pacto Regional de la Cañada Real, en la que participarán todos los grupos parlamentarios de la Asamblea de Madrid, representantes de los ayuntamientos implicados, Comunidad de Madrid y entidades.

El objetivo es comenzar a desarrollar los trabajos para elevar propuestas de cara al futuro de este enclave madrileño, ya que el fin último es reasentar a buena parte de los vecinos de las infraviviendas y acabar con la conflictividad de este lugar donde viven alrededor de 10.000 habitantes, 2.500 de ellos menores, según cifras de Cruz Roja.

Mientras tanto, la Cañada Real trata de mantener su dignidad con ayuda de las ONG mediante proyectos que van desde duchas comunitarias para drogadictos, escolarización de menores, campamentos de verano o talleres de manualidades.