Porros, alcohol y música para celebrar San Canuto

El Campus de la Autónoma se convierte en escenario de un macro botellón

madrid

| 20.01.2011 - 18:51 h

David Robledo Cano

La Encuesta de Telemadrid

¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?

Poco podía imaginar Canuto IV de Dinamarca, El Santo, que casi mil años después de su muerte atravesado por una lanza en la Iglesia de San Albano en Odense, cientos de jóvenes (y no tan jóvenes) estudiantes (y no tan estudiantes) honrarían su memoria fumando porros de cannabis y marihuana.

Como cada año, el jueves siguiente a la festividad de este Santo (19 de enero), los fumadores de porros (canutos) celebran su santoral con una concentración, que aunque en principio servía para pedir la legalización de las drogas blandas, ahora se ha convertido en un auténtico macro botellón donde además de fumar, se bebe y se realizan todo tipo de actividades lúdicas.

GENTE DE TODO TIPO Y EDAD

A pesar de que la policía controla el acceso al campus y que la Universidad Autónoma prohibe durante todo el día la venta de alcohol en todas sus instalaciones, desde primera hora de la mañana son cientos los jóvenes que llegan hasta aquí desde todos los rincones de Madrid. Muchos son estudiantes de la Autónoma y de otras Universidades e Institutos, pero muchos nunca han estudiado y ni siquiera son tan jóvenes.

La mayoría buscan pasarlo bien haciendo un botellón, digamos permitido. Aquí además de fumar porros de cannabis y marihuana, pueden beber alcohol, tocar la guitarra y los bongos, jugar a las cartas, prácticar algún deporte o juego malabar y lo que más atrae a todos: conocer gente y ligar.

MERCADILLO y RAVE

Muchos aprovechan la coyuntura para vender (de forma ilegal por supuesto) alcohol, artesanía, chapas o camisetas. Además, no son pocos los improvisados DJ`s que montan su equipo conectado a un generador de corriente y convierten el campus en una discoteca al aire libre. Los allí presentes desafían el frío y alargan la fiesta hasta bien entrada la noche.

Una fiesta en la que predomina el buen rollo y en la que nunca se registran incidentes. Lo peor, el estado en que finalizan los jardines de la Universidad. Doble trabajo para los empleados de la limpieza contratados para la ocasión por la Autónoma.