Miles de personas 'calientan' la Puerta del Sol con las tradicionales preuvas

Una concentración que ha transcurrido sin incidentes y con grandes medidas de seguridad

Cientos de personas se toman las preuvas en la Puerta del Sol este 31 de diciembre al mediodía

madrid

| 02.01.2017 - Actualizado: 21:09 h
REDACCIÓN

Miles de personas han acudido esta noche al reloj de la Puerta del Sol para celebrar en una gran fiesta, por adelantado, la entrada del nuevo año en una concentración que ha transcurrido sin incidentes y con grandes medidas de seguridad.

Jóvenes, familias, turistas o amigos han sido los protagonistas de esta tradicional cita, en la cual a las doce de la noche cada individuo ha sacado sus "uvas", en forma de ganchitos, golosinas o cereales, como si de 2017 se tratara.

Uno de esos asistentes, Iñaki de 27 años, es un asiduo a este evento para "vivir las campanadas de verdad con sus seres queridos".

"Es una gran idea; porque siempre he querido ver las campanadas desde Sol pero no me quiero separar de mi familia el 31. Con esto puedo disfrutar de ambas cosas", apunta.

Otro de los presentes es Juan, de 56 años, que acude a la cita acompañado de su mujer y de sus dos hijos, que se muestra sorprendido por el gran despliegue de seguridad.

"Hemos tenido que pasar dos controles de policía, se agradece la vigilancia para evitar cualquier problema", destaca.

En los controles de acceso, la Policía ha intervenido aquellos objetos que pueden generar riesgos para la seguridad ciudadana.

Esta celebración ha contado con un control de acceso a la Puerta del Sol en un dispositivo que ha movilizado a cientos de agentes de Policía Nacional, Municipal, SAMUR-Protección Civil y limpieza del Ayuntamiento.

Las cuatro bocas de Metro y Cercanías de la Puerta del Sol han estado también cerradas al público entre las nueve y las doce y media de la noche y en ese tiempo los trenes no han realizado paradas en esa estación, dispositivo de seguridad que se repetirá durante la Nochevieja.

Siguiendo con el protocolo establecido, a las 22 horas se cerraron los accesos a la Puerta del Sol, momento en el que se vació la plaza y se señalizaron las entradas y salidas de emergencia con cartelería vertical.

Según ha informado a Efe el encargado de relaciones externas de la Policía de Madrid, Juan Antonio Méndez, el desalojo, como el año pasado, se ha llevado a cabo "sin incidentes" y con la buena voluntad de los madrileños.

Media hora más tarde, la Policía Municipal ha controlado los cuatro accesos por los que se podía entrar en la Puerta del Sol: Mayor, Arenal, Alcalá y Carrera de San Jerónimo, un hecho que también se llevará a cabo este sábado en Nochevieja.

El resto de calles que desembocan en Sol: Montera, Preciados, Carmen, Victoria, Carretas y Correo, se cerraron y fueron reservadas como zonas de evacuación.

Por segundo año consecutivo, los miembros de Protección Civil se han contado a los asistentes a la plaza, un total de 25.000, con la restricción de dos por metro cuadrado.

Así, las calles de acceso a la mítica plaza madrileña se cerraron cuando faltaban a penas minutos para la medianoche y las carreras para tener los mejores sitios y vistas se hicieron ostensibles.

El único detalle que ha faltado, como en años anteriores, ha sido el nuevo cartel instalado bajo el reloj para felicitar el año 2017, cuestión que sin duda será subsanada en la noche de este sábado, aunque no ha mermado el ánimo de la gente.

Una de las novedades en el apartado de seguridad es que este año la Policía ha colocado obstáculos, como maceteros, bolardos y vehículos pesados, para evitar atentados yihadistas como el de Berlín (Alemania) en el que un camión mató a 12 personas.

En total, en el dispositivo, que ha servido de "calentamiento" para la gran cita de las campanadas de Nochevieja, han participado más de 800 efectivos, entre los cuales 400 son policías nacionales y 400 policías municipales.

En la Puerta del Sol SAMUR-Protección Civil ha dispuesto a 40 personas y 8 unidades móviles, tal como hará mañana.

CIENTOS DE PERSONAS SE TOMAN LAS PREUVAS ESTE MEDIODÍA

Y para seguir calentando la celebración de fin de año, cientos de personas se han tomado este mediodía las llamadas "preuvas" en la Puerta del Sol, donde ha reinado un ambiente festivo de familias enteras y grupos de amigos, ataviados con gafas y gorros adornados con motivos navideños.

Son muchos los que se han tomado estas uvas adelanto de las de las doce de esta noche, pero los más pequeños y a quienes no les gusta esta fruta de la vid han optado por todo tipo de suplementos en forma de gomilonas, ganchitos o cereales.

Por el kilómetro cero de Madrid ha corrido el cava y el champán para dar la bienvenida al 2017 por anticipado y los brindis se han dado en vasos de plásticos.

Algunos al descorchar las botellas han tenido que pedir disculpas porque el tapón ha salido disparado contra alguien que apuraba las uvas para abrazarse con sus amigos, pero todo ha transcurrido con normalidad bajo la mirada de la Policía y del Samur.

Los agentes y los facultativos han velado para que esta celebración discurriera con la tranquilidad, una 'prefiesta' que se está haciendo muy popular en Madrid y a la que acuden cada vez más personas.

Ahora ya sí que está todo está listo para que esta medianoche el reloj de la Puerta del Sol avise a millones de personas con doce tañidos de la llegada de 2017.

Es uno de los acontecimientos de fin de año más esperados por millones de personas que lo ven en la televisión y también por los miles de aficionados que acuden a la céntrica plaza para tomar doce uvas al son de cada una de las campanadas que dejan atrás el año viejo.

Esta noche la Puerta del Sol se volverá a llenar de visitantes que desean vivir en directo la llegada del año nuevo en el punto más céntrico de todo España.

Todo esto teniendo en cuenta que el reloj de la Puerta del Sol, instalado en lo alto del edificio de la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional, deberá funcionar a la perfección.

Para ello están los especialistas de Casa Losada, la relojería que controla su mecanismo desde 1997, entre ellos Jesús López, quien ha explicado a Efe que ya desde hace una semana han estado probando el reloj y cómo a día de hoy "funciona correctamente".

El reloj -donado al pueblo de Madrid en 1865 por el relojero leonés José Rodríguez Losada, afincado en Londres- funciona así: a falta de 28 segundos para las doce una palanca accionada por los relojeros permite que su gran bola de latón descienda como "aviso" de que está a punto de terminar el año, mientras suena, durante ocho segundos, un conocido repiqueteo.

En este momento faltan veinte segundos para la medianoche y empiezan a sonar "los cuartos" con dos campanadas cada uno, o sea ocho campanadas en bloques de dos.

Y entonces llegan las doce en punto de la noche... Ahí suena la primera de las doce campanadas (aquí hay que llevar a la boca la primera uva) y cada tres segundos la siguiente, por lo que duran un total de 33 segundos.