Los vecinos de Ciudad Lineal reclaman para el pederasta todo el peso de la ley

Antonio Ortiz se puede enfrentar a penas de alrededor de 100 años de cárcel

El juez ha requerido al acusado que preste una fianza de 120.000 euros

madrid

| 07.04.2015 - Actualizado: 16:15 h
REDACCIÓN

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El pederasta de Ciudad Lineal, condenado por cuatro agresiones sexuales a niñas. De momento se han podido probar esos cuatro casos, de las siete acusaciones. El juez que instruye el caso no tiene pruebas suficientes para atribuirle esas acciones.

La sangre de una de las niñas, el vómito de otra y una huella de una tercera pequeña han sido claves en el proceso judicial. En el auto de procesamiento dictado ayer el magistrado ha requerido al acusado que preste una fianza de 120.000 euros para asegurar las responsabilidades pecuniarias que se le pudieran imponer, y le ha apercibido de que procederá al embargo de sus bienes para cubrirla en el caso de que no deposite dicha cantidad.

Además de las agresiones sexuales de cuatro menores, el juez también ha procesado al acusado por cuatro delitos de detención ilegal y tres delitos de lesiones relacionados con los hechos, ya que a tres de las menores les causó graves lesiones. Todos estos delitos sumarían, en su grado máximo, una condena de hasta 90 años de prisión.

Antonio Ortiz, tendrá que ir a declarar dentro de dos días a los Juzgados de Plaza de Castilla. Los detalles de estas terribles agresiones tienen horrorizados a los vecinos que reclaman para Antonio Ortiz todo el peso de la ley.

Las ventanas de la casa de los horrores continúan cerradas a cal y canto. Encierran las barbaridades que ha desvelado el auto de procesamiento. Los vecinos están horrorizados tras conocer la brutalidad con la que el depredador sexual de Ciudad Lineal había actuado en su propio edificio.

El vómito encontrado en un colchón y la sangre son la muestra clara del dolor que provocó a las niñas y por el que ahora, Antonio Ortiz, se enfrenta a la posibilidad de ser condenado a más de 100 años de cárcel.

Los vecinos nunca sospecharon. Entraba por el garaje, por lo que era difícil que se cruzaran con el. Una vez en este piso, cometía sus abusos y trataba de borrar todas las pruebas. No lo consiguió. Tras esta puerta han aparecido las huellas de unas zapatillas deportivas de talla infantil que coinciden con las de una de las pequeñas a las que atacó sin piedad.