Los perros detectaron restos humanos en sótano del descuartizador de Majadahonda

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 27 años, tres meses y un día de prisión a Bruno H. V., conocido como el descuartizador de Majadahonda, por matar de forma "voluntaria y violenta" a su tía Liria y a la mujer a la que había arrendado una habitación (Adriana B. G.), cuyos cuerpos trituró con una máquina picadora industrial. Según establece la sentencia de la sección 30 de la Audiencia Provincial, se le impone por cada uno de los crímenes la condena de 12 años de cárcel por sendas muertes dolosas.

madrid

| 19.09.2017 - 12:26 h

EFE

La Encuesta de Telemadrid

¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
¿Para combatir la corrupción te muestras a favor de la eliminación de los billetes de 500 euros?
Si
96.7%
No
3.3%

Un agente que participó en un registro de la vivienda del supuesto descuartizador de Majadahonda ha dicho hoy en el juicio que un perro marcó la presencia de "gran cantidad" de restos biológicos humanos en el sótano, donde estaba la trituradora con la que presuntamente destrozó los cuerpos de sus dos víctimas. Lo ha detallado en una nueva sesión de la vista oral que se celebra estos días en la Audiencia Provincial contra Bruno H.V., acusado de los asesinatos de su tía Liria y su inquilina Adriana, además de un delito de falsedad documental, otro de estafa y otro de tenencia ilícita de armas.

Por estos hechos, la Fiscalía pide 30 años de internamiento en un centro psiquiátrico al considerar una eximente "incompleta" por enajenación mental ya que el acusado padece esquizofrenia paranoide. En la vista de hoy, el agente de la Guardia Civil ha explicado que, en un segundo registro de la vivienda de Majadahonda, acudió con un perro adiestrado en "detección de restos biológicos humanos" que "hizo un marcaje claro" en el sótano de la vivienda de una presencia abundante de restos humanos.

Ha detallado que el perro localizó restos humanos en "paredes y suelo" del sótano, así como "muestras grandes como un charco o un arrastre" en una zona concreta de la estancia.

Su testimonio se suma al de los agentes que acudieron al primer registro que detectaron en dicho sótano un olor a "sangre fresca", y se percataron de que las paredes habían sido pintadas recientemente.

También en esa estancia se encontró una picadora industrial con la que, se cree, el acusado podría haber triturado a su tía Liria, desaparecida en 2010, y su inquilina Adriana, desaparecida en 2015. Los restos de ambas se buscaron, infructuosamente, durante seis meses en el vertedero de Pinto tras la información de un testigo que declaró haber visto a un hombre cerca de la vivienda de Majadahonda repartiendo "bolsas grandes de basura" en diferentes contenedores.

Otra testigo en declarar en la vista de hoy ha sido una de las tías del acusado y hermana de Liria, que ha señalado que una de las últimas veces que vio a su hermana, alrededor de 2006, ella le contó que Bruno parecía muy interesado en ayudarla y en "arreglar cosas", pero que, ha añadido, "ahí no había nada roto".

La mujer ha aseverado que su hermana Liria le contó que la insistencia de Bruno era tal que llegaba a "aporrearle la puerta".

El juicio se reanuda mañana con la declaración de más testigos.