'La Vaquilla' de Frenedillas, la fiesta de cencerros mejor conservada de la región

Forma parte del Patrimonio Histórico Cultural de la Comunidad de Madrid

En la puesta en escena los actores son los jóvenes solteros de la localidad mayores de 16 años

madrid

| 20.01.2014 - 13:51 h
REDACCIÓN

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La Vaquilla de Fresnedillas de la Oliva, la fiesta de cencerros mejor conservada de la región, se ha festejado un año más cuando los jarandos solteros han celebradi su fiesta.

La fiesta de La Vaquilla forma parte del Patrimonio Histórico Cultural de la Comunidad de Madrid, a falta de la Resolución del Consejo de Gobierno para declararla Bien de Interés Cultural (BIC) , estando prevista su declaración en los días próximos a su celebración.

Durante la celebración, Fresnedillas de la Oliva se convierte en un gran escenario. Teniendo lugar, a las 12 horas, la misa y procesión en honor al patrón del municipio, San Sebastián.

En la puesta en escena los actores son los jóvenes solteros de la localidad mayores de 16 años. La Vaquilla está representada por un joven provisto de un armazón de madera con cuernos. El alcalde y el alguacil visten elegantes trajes, en contraste con el Escribano y la Hilandera, una curiosa pareja que alegra al público que acude al evento con su destartalada vestimenta.

Él luce un imponente sobrero de copa, mientras que ella se entretiene proclamando sus vicios a los cuatro vientos y los judíos o mozos del pueblo por el ruido ensordecedor que hacen con los enormes cencerros que llevan atados a su cintura.

Durante todo el día el pueblo se convierte en una pista de continuas carreras de la Plaza de la Constitución a la calle Praderas de Matías y, de idas y venidas, de los judíos tras la Vaquilla y, de ésta tras el Alcalde y el Alguacil. Mientras, el Escribano y la Hilandera, entre bromas, tratan de recaudar dinero entre el público asistente para sufragar la fiesta.

Hacia las 14 horas se encierra a 'La Vaquilla' y los asistentes descansan hasta las 16 horas, cuando se vuelven a iniciar las persecuciones y, por tanto, la fiesta. A las 18 horas y con un disparo de escopeta al aire, se da muerte simbólica al animal.

Entonces, los mozos se abalanzan sobre el carro, situado en la plaza, para beberse su sangre, en realidad, vino tinto que la Hilandera y el Escribano depositan, previamente, bajo el carro. Y con este último acto, el pueblo de Fresnedillas de la Oliva da por finalizado el día grande de las fiestas de la Vaquilla.

Los solteros no son los únicos protagonistas de estos días en Fresnedillas de la Oliva. El martes quienes se enfundan vestimentas y cencerros son los casados. Los más pequeños de la localidad también hacen su pequeña honra a San Sebastián unos días antes por la tarde para iniciarse en esta tradición.