La tuneladora 'María' acaba el túnel para un colector de agua de 2,6 kms

El colector aumenta la red de saneamiento en Moncloa-Aravaca y Fuencarral-El Pardo

El pozo donde concluye mide 42 metros, lo mismo que el edificio Metrópoli de Gran Vía

Madrid cuenta con una red de alcantarillado de 4.500 kms. con 8 estaciones depuradoras

Anualmente se tratan 310 millones de metros cúbicos de aguas residuales

madrid

| 16.09.2014 - 12:59 h
REDACCIÓN

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La tuneladora María pone punto final a su trabajo de excavación de un túnel de 2,6 kilómetros de largo y 4,2 metros de diámetro entre los distritos de Moncloa-Aravaca y Fuencarral-El Pardo, en cuyo interior se ha construido el colector de Pinos, que aumentará la capacidad de la red de saneamiento municipal de esta zona de la ciudad.

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que en el mes de febrero fue testigo del inicio del recorrido subterráneo de María, ha asistido al final de los trabajos en la calle Villamil, acompañada por el delegado de Medio Ambiente y Movilidad, Diego Sanjuanbenito. Ambos han descendido los primeros metros del gran pozo que sirve para la extracción de la tuneladora, un agujero de 42 metros, lo mismo que un edificio de 14 plantas o que el Metrópoli de Gran Vía.

El pozo será además uno de los tres puntos de conexión del colector con la red de saneamiento. La primera edil no ha querido pasar por alto las "dificultades técnicas" de esta conexión al tener que salvar un salto de 42 metros, que haría que la caída directa y en vertical del caudal de agua fuera "inviable" al provocar "daños muy graves".

SOLUCION "POCO FRECUENTE"

El Ayuntamiento, como ha explicado la primera edil, ha optado por "una solución poco frecuente, que consiste en un escalonamiento en espiral por el que las aguas bajarán de forma gradual realizando un movimiento de hélice". También se ha duplicado la capacidad del partidor de caudales que conecta el colector con el estanque de tormentas de Arroyofresno y se ha realizado una tercera conexión de menores dimensiones, excavada en mina, es decir, utilizando únicamente herramientas manuales.

Madrid cuenta en la actualidad con una red de alcantarillado de 4.500 kilómetros y con ocho estaciones depuradoras donde anualmente se tratan 310 millones de metros cúbicos de aguas residuales. A ello hay que añadir el funcionamiento de 37 estanques de tormentas con una capacidad de almacenamiento de 1,3 millones de metros cúbicos.

El crecimiento urbanístico de los últimos años ha supuesto un incremento de la superficie de recogida de aguas pluviales, que en situaciones de lluvias intensas podrían saturar la capacidad hidráulica de Madrid. Por ello, el Ayuntamiento ha emprendido obras para modernizar, mejorar y ampliar sus infraestructuras, de modo que se están invirtiendo casi 40 millones de euros en estas mejoras.

FONDOS EUROPEOS, UNA OBLIGACION RESPONSABLE

La obra del colector de Pinos forma parte de un conjunto de nueve actuaciones, a desarrollar entre 2014 y 2015, por un importe total de 82,3 millones de euros, cofinanciados con fondos europeos. En este punto, Botella ha puesto en valor que durante su paso por el área de Medio Ambiente se empezaron a gestionar este tipo de fondos, cuya gestión tiene "efectos beneficiosos entre los madrileños", lo que no es más que una "obligación" por parte de una "Administración responsable".

Entre estas nueve actuaciones se encuentran las mejoras en la red de agua regenerada y recursos hídricos alternativos, que reforzarán el suministro de los parques del Retiro y Juan Carlos I, que ya se riegan con agua regenerada, además de llevar este tipo de riego a los parques Juan Pablo II y, en el futuro, de Plata y Castañar.

Asimismo se están realizando actuaciones para la mejora del rendimiento de las estaciones regeneradoras de aguas residuales de Viveros de la Villa, La Gavia y Sur Oriental, por las que se derivarán las aguas que actualmente continúan tratándose en la depuradora de La China a la de La Gavia, más moderna y alejada de la ciudad. De este modo se pondrá fin a la vida útil de la depuradora de La China, la más antigua de Madrid, en el primer semestre de 2016.

"Impulsar infraestructuras de este tipo es actuar pensando en lo que es realmente necesario para una ciudad. Y es pensar, no sólo en las necesidades actuales, sino también en las de generaciones futuras, puesto que gestionamos un recurso natural escaso y fundamental, como es el agua", ha insistido Ana Botella.