Juzgan a dos policías locales de Leganés por detención ilegal

Los dos policías acusados de agredir a un guardia civil declaran que les acosó y que iba bebido

Se les acusa de inmovilizar y agredir a un guardia civil a pesar de que se identificó y a sabiendas de que no había causa alguna de delito

madrid

| 22.09.2016 - 09:48 h
REDACCIÓN

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La Audiencia Provincial de Madrid celebrará hoy un juicio por los delitos de detención ilegal, atentado y lesiones contra Iván M. C y José Miguel S. R., por los que el Ministerio Público solicita dos años y tres meses de prisión e inhabilitación por un espacio de tiempo de diez años.

Iván M. C y José Miguel S. R., dos policías locales de Leganés acusados de agredir a un guardia civil en 2013, han negado este jueves las supuestas lesiones, declarando que el denunciante les acosó en plena intervención y que iba "bajo los efectos del alcohol".

Según el fiscal, los procesados, mientras ejercían las funciones propias de su cargo como policías locales de Leganés, se encontraban en una intervención en las inmediaciones de un acuartelamiento de la Guardia Civil a finales de septiembre de 2013. En un momento dado, el agente de la Guardia Civil que prestaba servicios de protección y seguridad en las instalaciones, trabajo que realiza de paisano y con arma, se dirigió a los acusados, identificándose como guardia civil y enseñándoles la tarjeta de identidad que le acredita como tal, para interesarse por la actuación que estaban llevando a cabo.

Los acusados, lejos de facilitarle la información requerida, le contestaron con expresiones tales como "vete por ahí" y "métete dentro del cuartel y déjanos trabajar". Acto seguido, Iván M.C. le agarró por el brazo y el hombro, ante lo que el guardia civil reaccionó poniéndole una mano en el pecho para separarse. Aunque volvió a identificarse, el otro agente local gritó "detenlo porque te ha agredido", y ambos acusados, con total desprecio al principio de autoridad que el guardia civil representa, se abalanzaron sobre él, le tiraron al suelo y le propinaron diversos golpes.

Luego le colocaron los grilletes y le informaron de que estaba detenido a sabiendas de que lo hacían sin mediar causa alguna por el delito, manteniéndolo así, engrilletado y boca abajo en el suelo, con uno de ellos arrodillado sobre su espalda, durante unos diez minutos, hasta que agentes de la Policía Nacional se personaron en el lugar y pusieron fin a la detención.

VERSIÓN CONTRADICTORIA

Uno de los acusados ha relatado que se encontraban detrás de los autores del robo en una farmacia de Leganés cuando el denunciante se cruzó en su camino. La operación se estaba desarrollando cerca del cuartel de Leganés, donde la víctima se encontraba de servicio con la obligación de estar vigilando las cámaras del destacamento. "Ibamos a un servicio de urgencias y nos lo cruzamos. Cuando fuimos a entrar en el coche, nos dice que teníamos que informarle. Nosotros le dijimos que era una urgencia. Entonces se nos pega a la ventana del copiloto. Pega un golpe en la ventana y nos dice que le informemos", ha detallado el acusado.

Según su versión, pudo observar entonces que podría ir bebido, ya que tenía "los ojos vidriosos, olía a alcohol y tenía el habla pastosa". "Nos dijo que de qué coño íbamos y que era Guardia Civil. Su conducta no era propia de un guardia civil. Pegó un puñetazo a mi compañero y en un forcejeo cayeron al suelo. Tras levantarse, coge el teléfono y se aleja", ha agregado. Tras ello, los acusados se acercaron al cuartel y comentaron lo que había pasado, manifestándole el superior del denunciante que estaba de servicio y que no iba a hacer nada. Ante esta situación, le comentaron que iban a ir a denunciarle a una comisaría de la Policía Nacional.

Los dos encausados han negado que esposaran a la supuesta víctima, en contra de su versión. "En ningún momento se le esposó. Llegaron tres compañeros suyos y les entregamos el arma que llevaba", ha relatado otro de ellos.

Asimismo, ambos han negado que el afectado se identificara desde un primer momento con su identificación de guardia civil. "Su aspecto desaliñado no nos hacía pensar que pudiera serlo. Nunca nos dijo que era Guardia Civil, excepto después de pegar el puñetazo", han afirmado.