Ingresan en un psiquiátrico al hombre que atacó con un hacha en un ambulatorio

La Audiencia Provincial de Madrid le ha absuelto al considerar que sufre una alteración psíquica

madrid

| 07.10.2013 - 18:17 h
REDACCIÓN
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La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto al hombre que el 25 de febrero de 2011 irrumpió con un hacha en un centro de salud de Fuenlabrada e hirió a tres empleadas, al considerar que sufre una alteración psíquica por la que debe ser internado en un centro psiquiátrico penitenciario hasta 24 años.

En la sentencia, de la que ha informado hoy el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la sección 29 de la Audiencia de Madrid absuelve a Abderrahman El B. de tres delitos de homicidio intentado, aunque le obliga a indemnizar a una de las víctimas con 527.460 euros, a otra con 147.622 y a la tercera con 8.000.

La sala determina que el procesado sea internado en un centro psiquiátrico penitenciario adecuado para el tratamiento de su enfermedad por un período máximo de 24 años.

El día del suceso el encausado entró en el centro de salud "El Naranjo" de Fuenlabrada con un hacha y un cuchillo escondidos entre la ropa, esperó su turno en recepción y cuando le tocó sacó la primera e hirió a tres administrativas.

La sentencia considera probado que el hombre golpeó primero a la administrativa del centro Pilar S.P.M. cuando ésta estaba sentada en su ordenador, escribiendo, y a continuación persiguió a esta mujer y a su compañera Pilar G.L., que trató de ayudarla, hasta el interior del mostrador.

Las dos mujeres y otra compañera suya, Celia S.G., trataron de esconderse en un cuarto, pero no pudieron cerrar la puerta y el agresor, que no paraba de repartir hachazos, alcanzó de nuevo a las dos primeras, mientras Celia huyó.

Una enfermera identificada como Concepción G.D. acudió alertada por los gritos y el hombre "con ánimo de acabar con su vida y sin mediar palabra", le propinó un fuerte golpe con el hacha en la cabeza que la hizo caer al suelo inconsciente.

Entonces un usuario del centro de salud increpó al agresor y cogió una fregona con la que le golpeó, lo que motivó que el encausado cesara su actitud agresiva y dijera al hombre que le acababa de golpear que se iba a entregar a la Policía, tras lo que salió del centro con el hacha en la mano.

A escasos metros se sentó en unos escalones y dejó el hecha en el suelo, hasta que la Policía llegó y le detuvo sin que opusiera resistencia.

Los magistrados consideran que Abderramán El B. padece una enfermedad mental consistente en trastorno depresivo mayor grave con síntomas psicóticos no congruentes con su estado de ánimo, lo que conlleva un elevado riesgo tanto de autoagresión como de agresión a otras personas, y "lo que hizo que en el momento de cometer los hechos descritos no fuera capaz de comprender la naturaleza y consecuencias de su acción".

El hombre no tenía conciencia de su enfermedad y de hecho acudió al centro armado porque cría que había sido envenenado por una imaginaria vacuna que le habrían administrado.

Pilar S.P.M. sufrió entre otras lesiones varias fracturas en el cráneo, arrancamiento de cuero cabelludo (scalp), corte de los tendones extensores de la muñera y amputación de la última falange de un dedo. Su estado dio lugar a la incapacidad total en su empleo "y probablemente para cualquier trabajo", según la sentencia.

Pilar G.L. también sufrió fracturas en el cráneo, heridas incisas en varios dedos, amputación de falanges media y distal de un dedo, cortes en la zona lumbar y en el muslo y scalp.

Por su parte, Concepción G.D. también tuvo fracturas en la cabeza y, al igual que sus dos compañeras, sufre estrés postraumático.

La primera será indemnizada con 527.460 euros, la segunda con 147.622 y a la tercera con 8.000.