El padre adoptivo de una de las niñas robadas dice que Sor María le dio a su hija

El padre adoptivo de la "niña robada" dice que no pagó por ella

La madre adoptiva de una de las niñas robadas no reconoce su firma en varios de los documentos de la adopción

madrid

| 13.04.2012 - 09:26 h
REDACCIÓN

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Alejandro Alcalde, el padre adoptivo de la supuesta "niña robada" -Pilar Alcalde-, ha asegurado hoy que cuando la religiosa María Gómez Valbuena, sor María, le entregó al bebé le dijo que su madre quería darla en adopción por "falta de medios" para mantenerla y ha dicho que "nunca pagó" por la pequeña. Alcalde ha comparecido hoy como testigo ante el titular del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid, Adolfo Carretero, que instruye la causa de los llamados "niños robados" y que mantiene imputada a la religiosa por los delitos de detención ilegal y falsedad en documento público después de que ayer ésta se negara a declarar. El testigo ha relatado que en 1982 su entonces mujer y él acudieron a las Diputaciones Provinciales porque querían adoptar un niño y que fue sor María -que trabajaba como asistente social en la clínica Santa Cristina de Madrid- la que se puso en contacto con ellos para comunicarles "que no se hicieran ilusiones" porque era "muy difícil".

Según la versión de Alcalde, la religiosa les dijo que ella se iba a hacer cargo de buscar una madre que quisiera dar en adopción a su hijo y ha dicho que "a las dos o tres semanas" les llamó diciendo que "había posibilidades de que una mujer con falta de medios quisiera desprenderse de su hijo".Los padres accedieron a la propuesta de sor María, pero, ha recalcado, que "nunca" pagaron dinero por la adopción, sino que se limitaron a abonar los gastos de manutención de la madre biológica los días que estuvo hospitalizada y de la niña, que estuvo 60 días en la incubadora, que ascendía a unas 80.000 pesetas (unos 480 euros).

Alcalde ha recordado que el documento que acreditaba la adopción de la pequeña Pilar se lo facilitó Sor María y que estaba firmado por el entonces director de la clínica, y ha añadido que tuvieron que certificar solvencia económica para mantener a la niña. El juez también ha tomado hoy declaración a la madre adoptiva de la niña que ha dicho que la firma que aparece como suya en los documentos de la adopción no lo es realmente, ya que ese escrito con su rúbrica constataba que había estado ingresada en la clínica, lo que ha negado.

Ambos testigos han manifestado que "en ningún momento" se les dijo que la madre biológica, María Luisa Torres, no quisiera dar a su hija en adopción y que siempre siguieron las instrucciones que les dio sor María. Alejandro Alcalde ha explicado que durante años "iba muy orgulloso a enseñarle" a su hija a sor María "porque nació muy malita" y ha recordado que incluso la religiosa le dijo que "si no la quería" por las posibles secuelas que le quedaran "podían esperar a otro bebé". "Pero creció bien e iba muy orgulloso a enseñársela porque era la persona que me ayudó a conseguir a mi hija", ha insistido el padre, que ha añadido que la relación con la religiosa se rompió cuando la niña quiso conocer a su madre biológica.

Cuando la monja fue requerida para que les ayudara a localizar el paradero de Torres, ésta rehusó dar algún tipo de dato porque le amparaba la ley. Para el abogado de la acusación particular que ejerce la madre biológica, Guillermo Peña, estos testimonios les siguen "haciendo sospechar que esa adopción fue irregular, inconsentida y basada en una serie de documentos que no se ajustan a la verdad".

"He estado quince años luchando para que mi hija encuentre a su madre biológica. No es por mí sino por el amor hacia ella, que es feliz encontrando a su madre y a sus hermanas y yo también", ha manifestado el padre a los periodistas. Después de negarse a declarar ante el juez, sor María envió una carta abierta a la opinión pública en la que negaba los hechos que se le imputaban y aseguraba que le repugnaba el robo de bebés

FIRMAS FALSAS EN VARIOS DE LOS DOCUMENTOS DE LA ADOPCIÓN

La madre adoptiva de Pilar Alcalde, una de las niñas supuestamente usurpada de las manos de su madre natural en marzo de 1982, ha asegurado ante el juez Adolfo Carretero que no reconoce su firma en varios de los documentos del proceso de adopción de su hija en el que participó la religiosa Sor María Gómez Valbuena. Juanita ha acudido este viernes a los Juzgados de Instrucción junto a su exmarido, Alejandro Alcalde, para declarar como testigos en el proceso abierto contra Sor María, a quien se le acusa de detención ilegal y falsedad documental por la implicación en la desaparición de Pilar Alcalde. El padre declara que "nunca" pagó por su hija.

Los padres adoptivos han desfilado ante el magistrado después de que ayer Sor María se negara a declarar por estos hechos, si bien defendió su inocencia en una carta abierta a la opinión pública. La denuncia en la que le investiga Carretero, dentro de la causa general de los niños robados, es el caso de una madre que dio a luz a su hija en marzo de 1982 en la clínica Santa Cristina de Madrid. A la salida de la declaración, el abogado Guillermo Peña, que representa a la asociación SOS Bebés Robados, ha manifestado a los periodistas congregados que Juanita no ha reconocido su firma en varios de los documentos en el que aparece su rúbrica.

A preguntas sobre si solicitará un informe caligráfico para comprobar a quién corresponde la letra, el letrado no lo ha descartado en aras de comprobar si Sor María podría haber incurrido en un delito de falsedad documental. La citación de Juanita y Alejandro Alcalde se ha producido a instancias del juez para comprobar si los padres tenían conocimiento de que María Luisa Torres, la madre natural de Pilar Alcalde, quería desprenderse de su hija al nacer y darla en adopción, un extremo que negó la propia María Luisa ante el magistrado.

Durante el interrogatorio, Juanita ha explicado que se pusieron entonces en contacto con varias diputaciones provinciales para adoptar un bebé, pero Sor María se ofreció a conseguirles un hijo ante las dificultades que entrañaba un proceso de adopción. A las pocas semanas, la monja les comentó que una madre quería desprenderse de su hija al no tener posibles para su manutención, facilitándole los trámites para su entrega.

Según Peña, de la declaración de la madre se desprende que "no está claro el consentimiento que exigía la Ley" en el caso de adopciones, ya que hay documentos que "la madre dice no haber firmado". "Esto es una adopción irregular porque está basado en documentos falsos", ha aseverado.