Don Juan Carlos inaugurará el monumento de Madrid al gran marino Blas de Lezo

Blas de Lezo (Archivo)

madrid

| 14.11.2014 - 11:11 h
REDACCIÓN

Blas de Lezo, uno de los más importantes marinos españoles, injustamente olvidado pese a no haber perdido ni una sola batalla, apodado "Mediohombre" porque era cojo, tuerto y manco debido a las heridas sufridas en combate, contará a partir de este sábado con un monumento en Madrid que será inaugurado por el Rey Juan Carlos.

También asistirán la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; el jefe de Estado Mayor de la Armada, almirante general Jaime Muñoz-Delgado; el presidente de la Asamblea de Madrid, José Ignacio Echeverría; el secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle; el embajador de Colombia, Fernando Carrillo, y el presidente de la asociación promotora, Íñigo Paredes Camuñas.

La estatua, obra del artista Salvador Amaya, muestra de cuerpo entero al teniente general de la Armada responsable de la trascendental victoria de la flota española sobre tropas inglesas en Cartagena de Indias, en el año 1741.

La efigie ha sido promovida mediante cuestación popular por la Asociación Monumento a Blas de Lezo y el Ayuntamiento de Madrid.

La escultura, en bronce, de casi ochenta centímetros de altura, refleja, con rostro serio y sereno, al gran marino español del siglo XVIII nacido en la localidad guipuzcoana de Pasajes.

Su cuerpo mutilado, con una pata de palo y sin un brazo, con su espada al cinto, ocupará un lugar destacado en los jardines de la emblemática plaza de Colón de Madrid, en un gesto que trata recuperar y dar reconocimiento a una figura a la que la historia relegó pese a su vida de héroe, su valor y sus triunfos bélicos.

"Mediohombre" ya fue protagonista hace un año de una importante exposición en el Museo Naval que buscaba darle reconocimiento institucional, contando sus hazañas, entre las que ocupa un lugar destacado la victoria en Cartagena de Indias cuando las tropas por él comandadas ganaron una difícil batalla contra los ingleses.

Frente a 195 barcos ingleses capitaneados por el almirante Edward Vernon, la flota española contaba con doce barcos, de los cuales sólo seis eran de guerra; pese a la enorme desproporción de fuerzas, la capacidad estratégica de Blas de Lezo impidió una derrota que a priori se daba por segura.

Además, su victoria fue decisiva porque evitó que España perdiera la llamada "llave de América" y que los ingleses pudieran hacerse con los territorios americanos de la Corona española. Pese a ello, Blas de Lezo y Oalavarrieta, cojo desde los quince años y que no conoció la derrota en los más de 20 combates en los que participó, nunca tuvo la consideración que merecía; falleció el mismo año de su principal gesta.

Mientras sus restos descansan en una tumba sin nombre en Cartagena de Indias (Colombia), el almirante Vernon fue enterrado con todos los honores en la Abadía de Westminster, en Londres. El monumento con su efigie de la madrileña plaza de Colón dará fe a partir de ahora de la memoria de quien fue uno de los mejores marinos de la Armada Española.

Para culminar el proyecto del monumento, sufragado por cuestación popular, se creó un grupo de trabajo en el que también participaron la Armada Española, la Real Academia Española, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Real Academia de la Historia, la Casa de América y el Instituto de Estudios Madrileños.