Desalojados 162 jóvenes de una fiesta en una discoteca cerrada en Chamberí

Tiene además grandes deficiencias de seguridad

madrid

| 27.04.2015 - 14:46 h
REDACCIÓN

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La Policía Municipal de Madrid desalojó anoche de una fiesta ilegal a 162 personas de una discoteca en el distrito de Chamberí que actualmente está cerrada y tiene grandes deficiencias de seguridad, ha informado el Ayuntamiento de Madrid en una nota de prensa.

La discoteca estaba cerrada desde el año 2013 y carecía de actividad y seguro de responsabilidad. Los agentes constataron que tenía cuadros eléctricos sin protección, inexistencia de extintores y puertas de emergencia condenadas.

Como ocurre normalmente en este tipo de fiestas ilegales, el promotor, aparte de carecer de la licencia para ejercer la actividad, no cuenta con ningún seguro de responsabilidad Agentes de Policía Municipal del distrito de Chamberí acudieron anoche a atender una queja vecinal por el ruido que se estaba produciendo en el interior de la antigua discoteca Coppola, que en la actualidad se encuentra cerrada.

Los agentes al llegar al local, observaron que en el interior se estaba ejerciendo la actividad de discoteca, con música a gran volumen y luces en funcionamiento. Las 162 personas que se encontraban en el interior consumían bebidas alcohólicas y tabaco y tras ser consultados, manifestaron que habían pagado 15 euros a la entrada, con derecho a tres consumiciones. Los policías inspeccionaron el establecimiento identificando al encargado y a un camarero.

También levantaron acta de inspección en materia de espectáculos públicos y actividades recreativas ya que no disponían de licencia, ni se cumplían las medidas higiénico-sanitarias, ni las condiciones de seguridad necesarias. Los vecinos habían avisado al anterior propietario de la discoteca que manifestó a los policías que el local dejó de funcionar en julio del año 2013, desconociendo que estuviera abierta en la actualidad.

Una vez desalojado el establecimiento, e identificados los menores, se constataron graves deficiencias de seguridad, con cuadros eléctricos sin protección, inexistencia de extintores y puertas de emergencia condenadas. Como ocurre normalmente en este tipo de fiestas ilegales el promotor, aparte de carecer de la licencia para ejercer la actividad, no cuenta con ningún seguro de responsabilidad.

La persona que estaba al frente del local no disponía de las llaves para cerrarlo, por lo que tuvo que llamar a la actual propietaria que desconocía la actividad ilícita que el arrendatario del local estaba realizando, manifestando que el contrato se había firmado para la grabación de material audiovisual.

Los agentes contactaron con los tutores responsables de los menores que se encontraban en la fiesta para que se hicieran cargo de ellos, realizando las correspondientes actas de inspección y denuncia