Condenado a 23 años de prisión el homicida del 'caso Heaven' por la muerte de un portero

La Sala le absuelve de la muerte de Alejandro R. después de que el jurado le declarara inocente

Heaven (Heaven)

madrid

| 19.07.2012 - 14:54 h
REDACCIÓN

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La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Carlos Monge Hidalgo a 23 años y tres meses de prisión por el homicidio de Catalin S., uno de los porteros de la discoteca 'Heaven', en la madrugada del 12 de enero de 2009, así como por intentar acabar con la vida de otras dos personas, otro portero y un cliente del local.

En una sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la Sala considera a Carlos Monge autor responsable de un delito de homicidio consumado sobre Catalin S. con las atenuantes de eximente incompleta de legítima defensa, la agravante de estado de necesidad y la atenuante de dilaciones indebidas.

Asimismo, se le pena como autor responsable de dos intentos de homicidio sobre otro de los porteros y un cliente del local, Roger L. y Ayrelian G., así como por un delito de tenencia ilícita de armas.

Además, los magistrados absuelven a Carlos del delito de homicidio del que había sido acusado por la muerte del relaciones públicas de la discoteca Joy Eslava Alejandro M.R., quien murió esa misma noche de un balazo. También se le absuelve de otro delito de homicidio intentado sobre Aurelian A.

Un jurado popular declaró a Carlos Monge culpable de la muerte del portero de la discoteca, pero declaró su inocencia en la muerte del relaciones publicas Alejandro R., cuya muerte ha quedado impune al no resolverse.

HECHOS PROBADOS

En los hechos probados, la sentencia señala que Carlos discutió con el empleado del local 'Heaven' Catalin S., a quien, con propósito de causarle la muerte, "a continuación le disparó dos veces en el abdomen y en el cuello".

"Catalin murió como consecuencia de un shock hipovolémico que fue causado por la hemorragia que fue causada por las heridas que le causaron los dos proyectiles que Carlos Monge Hidalgo le disparó", señala el fallo.

Tras ello, se marchó de la discoteca, "encontrándose en las escaleras que tenía que subir para salir a la calle a Roger López Uría, cliente de la discoteca, a quien, con intención de matarle o consciente de que podría causarle la muerte y asumiendo tal consecuencia como posible resultado de su acción, le disparó".

Así, continuó siendo perseguido por Aurelian G. hasta la calle Maestro Victoria, -lugar donde Carlos Monge había dejado previamente estacionado su vehículo-, y "llegando a dicho lugar Carlos Monge, con 10 intención de matar o consciente de que podría causarle la muerte y asumiendo tal consecuencia como posible resultado de su acción, disparó varias veces a Aureliam Albu".

DECLARACIÓN EN EL JUICIO

En su declaración, el acusado defendió que esa madrugada acudió a la sala porque había quedado con unos amigos. En la entrada, los porteros le pusieron pegas para acceder a la discoteca y, una vez ya en las escaleras, le propinaron una paliza.

En el transcurso de la pelea, a uno de los porteros se le cayó un arma, que él logró agarrar, descerrajando tiros a diestro y siniestro para lograr huir del lugar. Además, ha insistido que en la calle Arenal, donde apareció el cuerpo sin vida de Alejandro, no hubo disparos.

"Lamento las consecuencias del desarrollo de los acontecimientos de esa noche. Mis reacciones fueron por miedo y por instinto de conservación de la vida. No fue algo sopesado ni guiado por el razonamiento. Si no hubiera sido así, estoy convencido de que hoy no estaría aquí", manifestó el procesado en su turno a la última palabra