Cerca de 200 vecinos participan un año más en La Pasión de Chinchón

Una de las más famosas de la Comunidad de Madrid

madrid

| 26.03.2016 - 15:18 h
REDACCIÓN

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La Pasión de Chinchón, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional ha vuelto este Sábado Santo, con la participación de 200 vecinos de este municipio madrileño.

Chinchón vive con mucha intensidad su Semana Santa, entre cuyos eventos destaca la representación de La Pasión viviente, una de las más famosas de la Comunidad de Madrid, además de la más antigua, ya que se comenzó a realizar en el año 1963 como iniciativa de D. Luis Lezama, antiguo sacerdote del pueblo.

Los encargados de representar este gran viacrucis son aproximadamente 200 vecinos, que logran convertir por un día la localidad en Jerusalén. El vestuario y la decoración son cada año más logrados, además de los medios de sonido e iluminación.

Chinchón invita a presenciar y contemplar La Pasión desde un escenario único, por el paisaje que lo rodea: la Plaza Mayor. La representación se compone de ocho escenas que se desarrollan en los aledaños de la Plaza Mayor.

El primer acto comienza cuando la noche ha cubierto por completo Chinchón, en uno de los balcones del Ayuntamiento, donde se interpreta la Ultima Cena. Más tarde, en la Plaza de San Roque se representa La Oración de Jesucristo en el Huerto de los Olivos y el posterior prendimiento por los romanos.

Poncio Pilato preside el balcón de una imponente casa, y desde allí condena a muerte a Jesús. Este empieza, entonces, la subida por la calle de la Amargura con la cruz a cuestas. Seguidamente, tiene lugar la primera caída donde Jesús es ayudado por Simón de Cirene.

La segunda caída se produce en una de las entradas a la Plaza Mayor, conocida como la Columna de los Franceses, donde Verónica corre al encuentro de Cristo para limpiarle el rostro. Acto seguido, ocurre la tercera y última caída y el encuentro con su madre, la Virgen María.

Llegamos al tan logrado y trabajado Calvario, y aquí, con una espectacular puesta en escena, Jesús es crucificado y se escenifica su muerte. La representación culmina con la Resurrección, representada en la iglesia de La Asunción, por cuya fachada principal Cristo asciende al cielo envuelto entre humo blanco y palomas. En la plaza, un escalofrío invade a los espectadores.