Asistentes a la fiesta del Arena prevenían a otros: "Idos de aquí que vais a morir"

Seguriber: Flores pidió que todos entraran en el Madrid Arena y sin cachear

Una herida no pudo entrar en la enfermería del Arena porque estaba cerrada

madrid

| 16.02.2016 - 10:38 h
REDACCIÓN

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Una de las asistentes a la macrofiesta del Madrid Arena, Cristina Serrato, ha afirmado este lunes que cuando quiso abandonar la pista del recinto municipal junto a sus amigas por el vomitorio donde se produjo la avalancha un grupo de chicos disfrazados les hicieron gestos con las manos para que no pasaran y les dijeron: "idos de aquí que vais a morir".

Así lo ha asegurado Serrato en su declaración en la Sala Cero de la Audiencia Provincial de Madrid, donde ha señalado que entró al pabellón a las 2.30 horas y que a la pista llegó "más o menos" cuando iba a comenzar la actuación de Steve Aoki (3.00 horas). "La pista estaba llenísima, no nos podíamos mover", ha asegurado, "no eras dueña de tus actos", ha añadido. Cuando quiso salir con sus amigas acudieron "a las salidas más cercanas", y los de Seguridad les indicaron el vomitorio. La testigo ha asegurado que había "dos o tres puertas cerradas". En un momento dado, fueron hacia otra salida y fue entonces cuando sufrieron heridas porque se cayó una de las barras de la pista.

COMO HORMIGUITAS"

Gracia Elvira Alcalá, menor de edad cuando se celebró la macrofiesta de Halloween ha asegurado que nadie le pidió el DNI. Entró al pabellón sobre las 0.30 horas, cuando la afluencia de público era "normal". Sobre las 3 horas, la cantidad de personas en la pista era "horrible". "Al principio el pabellón estaba vacío, pero en cuestión de media hora era imposible moverse", ha asegurado.

Alcalá ha afirmado estar atrapada 45 minutos en el tapón humano y que decidió ir hacia el vomitorio de la avalancha cuando quiso abandonar la pista porque "era la única salida abierta; el resto estaban cerradas". "Ibamos todos como hormiguitas hacia esa salida", ha señalado. Ha recordado que sonó "algo como un petardo" y que fue entonces cuando se produjo "la avalancha de verdad".

Además ha reconocido que las personas que había en el vomitorio daban "unos empujones horribles". La Seguridad --"hombres con chalecos amarillos o naranjas"-- la volvió a meter de nuevo en el pasillo. "Tenía el pecho totalmente hundido; no podía respirar", ha afirmado. La testigo ha confirmado que estuvo en tratamiento psicológico y que reclama indemnización por las lesiones producidas.

Ha afirmado que acudió un hombre de Seguridad a socorrerla, y ella dijo que había "gente mucho peor", que se encontraba tirada en el suelo, aplastada. "Los de Seguridad te ayudaban a salir pero había momentos en los que te empujaban hacia dentro", ha puntualizado la testigo.

LA UNICA SALIDA ABIERTA

Por su parte, Sandra Regidor, en una declaración en la que han primado los "no recuerdo", ha asegurado que a la entrada del recinto sí les pidieron la documentación tanto a ella como a sus amigas. Ha asegurado que la entrada se la pasaron por un lector "y la echaron a una caja". Respecto a la afluencia de gente ha dicho que "de repente se llenó" y se intentó marchar "por la salida frente al escenario; la única abierta".

"El resto de puertas estaban cerradas pero sin cinta", ha asegurado. El abogado de la familia de Belén Langdon ha requerido a Regidor, aún en tratamiento farmacológico y psicoterapéutico, sobre su declaración en el Juzgado de Instrucción cuando dijo que "personas de chaleco amarillo precintaban puertas". Sin embargo, Regidor ha asegurado que no lo recuerda.

Cuando comenzaron a salir "no se podía avanzar". Ella logró salir del tapón humano, donde Regidor "estaba de pie sin apoyar los pies", porque la liberó uno de los chicos que estaban allí. La juez ha pedido a la testigo que explicara las avalanchas previas que había dicho que vio, y Regidor ha señalado que "una de ida, y otra de vuelta", cuando iba camino del baño, junto a la última.

La testigo ha roto a llorar cuando el abogado de Francisco del Amo le ha recordado que en el Juzgado de Instrucción dijo que "un segurata" les había dicho que "por ahí ni se entra ni se sale". Respecto a cómo sabía que la enfermería estaba cerrada, ha señalado que había un cartel en la puerta. También reclama sus indemnizaciones.

Ha intervenido también como testigo Eduardo Iglesias, quien ha afirmado que "al principio de la avalancha" sí que vio a personas sacando gente. Decidió salir por el vomitorio de la avalancha "por cercanía", ya que era el que más cerca tenían para poder salir". Iglesias no recuerda con exactitud el tiempo que estuvo atrapado en el tapón humano, pero que salió gracias a que fue liberado por "un chico corpulento con un chaleco amarillo".

Cuando él consiguió salir, se dispuso a ayudar a otras personas a salir de la avalancha pero las personas de Seguridad le dijeron que se fuera porque allí "solo estorbaba". El testigo ha indicado que vio puertas de seguridad cerradas, pero que no estaban precintadas.

"HABIA GENTE QUE MORDIA"

Otra de las testigos, Laura Manzanares, ha señalado que la pista estaba "llena", y que decidieron abandonar la pista por el vomitorio de la avalancha porque "como había tanta gente no se podía ir por otro sitio". Al igual que otros testigos, Manzanares ha asegurado que "solo" se le veía el "bracito". Ha asegurado que ella se notaba cada vez "más adentro", pero que alguien, no sabe quién, consiguió sacarla de allí.

La misma versión ha aportado en la Sala Cero de la Audiencia Provincial de Madrid una amiga de Laura Manzanares, Verónica Abad, que también acudió a la fiesta. En la avalancha ha asegurado que "de la desesperación, había gente que gritaba, te tiraba del pelo o mordía", ha asegurado. Respecto a quién intentó ayudarla para salir ha dicho que había hombres con chaleco amarillo "y cara de desesperación" así como jóvenes que asistieron al evento que querían ayudar.

La testigo Marina Sonia López ha declarado en la misma sintonía que los otros testigos que han pasado durante la jornada de este martes por la Sala Cero de la Audiencia Provincial, y ha señalado que no recuerda ni quién consiguió liberarla, ni cuanto tiempo pasó en la avalancha.

SEGURIBER: FLORES PIDIÓ QUE TODOS ENTRARAN EN EL MADRID ARENA Y SIN CACHEAR

La responsable de Seguriber en la requisa del Madrid Arena ha asegurado hoy en el juicio que el promotor Miguel Ángel Flores se acercó a ella para decirle que no cachearan a la gente porque "tenía que pasar todo el mundo". Soledad Santos López ha sido la última de los testigos en declarar, esta vez por videoconferencia, en la vista oral que se celebra estos días en la Audiencia Provincial de Madrid.

La Fiscalía acusa a Francisco del Amo, coordinador de proyectos del departamento de operaciones de Madridec (Madrid Espacios y Congresos), de ordenar que las requisas se hicieran más livianas, si bien los jefes de Seguriber precisaron en la vista oral que esas órdenes la dio Del Amo, pero a petición de Flores. mAsí, la vigilante ha explicado que primero se acercó "un portero" para pedirla que no hiciera cacheos, pero no le hizo caso, y luego fue Flores quien se acercó directamente a ella para ordenarla que no se cacheara, pese a que él empresario no podía dar esas órdenes.

"Se acercó Flores y me dijo que no cacheáramos, que tenia que pasar todo el mundo y se fue", ha señalado la mujer, pero "ese señor (Flores) no tiene nada que ver conmigo, no puede darme órdenes". En ese momento, ha explicado que llamó a uno de los dos responsable de Seguriber aquella noche, Juan Jose Paris Nalda, pero éste le ordenó que siguiera cacheando. Y Del Amo, que estaba a su lado en la requisa, "dijo lo mismo pero si acaso que se hiciera algo más suave". "Lo comenté con mi compañero, pero seguimos haciéndolo igual, la requisa o se hace o no se hace", ha destacado la vigilante, que ha manifestado que la requisa siempre se hizo igual toda la noche.

Más tarde ha relatado como después de la avalancha mortal, un chico se acercó con una chica en brazos a la zona de la requisa acompañado de cuatro personas -ninguno de ellos personal médico o de Samur- y "la soltaron allí en el suelo". Ella le tuve que prestar asistencia porque estaba en parada cardiorrespiratoria. "Vi que la chica tenía una parada cardíaca y entonces me puse a hacerle masaje porque he trabajado con ambulancias, pero estaba yo sola", ha aseverado.

La mujer comunicó esta situación a por la emisora y tan sólo escuchó "recibido", sin que ningún jefe de Seguriber se acercaran allí. "Pedí una UVI Móvil. Entonces vino un chico que hizo un masaje pero en dos minutos desapareció hasta que ya vino Policía Municipal, una ambulancia normal y luego una UVI", ha manifestado.