Hay futuro tras los malos tratos

Un total de 16 mujeres víctimas de violencia doméstica, desempleadas de larga duración y paradas en general participan en el Taller de Empleo de Viverismo 'El Reservado 2009', un proyecto de la Comunidad de Madrid por el que estas personas aprenden un oficio, formación y perciben un salario durante un tiempo con el objetivo de reinsertarse laboral y socialmente en el futuro.

Las participantes, de edades comprendidas entre los 26 y los 56 años, han firmado un contrato de trabajo por el que perciben el 150 por ciento del Salario Mínimo Interprofesional. "Gracias a estos talleres, estas mujeres dejan de ser desempleadas, adquieren independencia económica y social y modifican y mejoran sus hábitos laborales a la vez que reciben una formación práctica que les cualifica profesionalmente", ha asegurado la directora del Servicio Regional de Empleo de la Comunidad, María Eugenia Martín Mendizábal.

Una vez que la alumna supera el programa contará un certificado que acredite el aprovechamiento la formación recibida. La Comunidad realiza un seguimiento de carácter general para saber si las personas se reinsertan. "Me comentaban mucha gente de la que pasa por aquí que no sólo aprende la técnica de viveros, sino que luego continúa estudiando sobre el tema. Yo también les animo a que emprendan, que abran un negocio porque el autoempleo, además de una satisfacción para uno mismo, genera también riqueza, prosperidad y da trabajo a otras personas", ha indicado Martín.

El Taller de Empleo 'El Reservado 2009' se desarrolla en un vivero donde se producen y crían gran variedad de árboles y arbustos, que posteriormente se destinan al ajardinamiento de zonas verdes y calles de Madrid.

Durante la visita al Taller, la directora general del Servicio Regional de Empleo recordó que el Gobierno regional ha destinado, para 2010, 50,7 millones de euros a los denominados Programas Mixtos de Empleo y Formación en los que este año está previsto que participen en total 6.614 desempleados la región.

Los Talleres de Empleo y las Escuelas Taller, junto con las Casas de Oficio, se integran en los denominados 'Programas Mixtos de Formación y Empleo' y permiten a sus participantes recibir formación, al tiempo que realizan un trabajo remunerado. Los Talleres de Empleo están diseñados para desempleados mayores de 25 años, mientras que los alumnos de las Escuelas Taller y las Casas de Oficio son siempre menores de 25.

"El objetivo de estos talleres mixtos es ofrecer formación teórica y práctica donde, así como formación complementaria en el caso que alguna de las participantes no tenga ni siquiera el título de la ESO. Van a tener orientación laboral, prevención de riesgos y se van a poner en contacto con las empresas desde la entidad que gestiona el taller de empleo", ha explicado Martín.

Asimismo, ha destacado que éste es uno de los programas de políticas activas de empleo "más atractivos". Así, existen más de cien escuelas taller y más de 200 talleres de empleo en toda la región, en los que la Comunidad ha invertido de más de 50 millones de euros.

"Desde la Comunidad se prima la participación de las mujeres en la búsqueda de empleo. Así, la tasa de desempleo de las madrileñas es de más de cuatro puntos por debajo de la media nacional", ha añadido la directora general del Servicio Regional de Empleo. PIDEN CONTINUIDAD LABORAL

Una de las alumnas, Juana, se ofreció a comentar su experiencia durante este año en este Taller de Viveros. No había trabajado nunca en el sector, pero le ha parecido un proyecto tan enriquecedor que piensa buscar empleo en este campo.

"Encontré este trabajo en la oficina de Empleo. Estuve esperando tiempo, me llamaron y me pareció estupendo. Una idea muy buena. No tiene nada que ver con lo que había hecho y, sin embargo, aprendes a hacer muchísimas cosas como sacar un árbol, multiplicar una planta en varias, hacer estatillado. Es un trabajo estupendo, muy bonito, que nunca se termina de aprender. Me encantaría seguir en esto", ha agregado.

Pero, a pesar del aprendizaje, se ve, al igual que sus compañeras, con perspectivas negativas de cara a insertarse laboralmente una vez terminen el taller. "Es una pena que después del dinero que se ha invertido en un proyecto tan grande e interesante como éste se nos acabe el contrato y no tengamos nada. Podía haber empresas asociadas con este proyecto para que las personas que estemos interesadas tuviéramos una continuidad. Dada como están las cosas, es difícil que después encontremos trabajo, aunque yo tengo la esperanza de que a lo mejor esto sirva para algo, dado que este proyecto ha sido estupendo", ha señalado Juana.