Casi mil días de contratiempos para la primera alcaldesa de Madrid

Casi mil días después de tomar el bastón de mando de manos de Alberto Ruiz-Gallardón, dos años y medio largos llenos de contratiempos, la primera alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha anunciado hoy que no concurrirá a las elecciones municipales del próximo año.

La tragedia del Madrid Arena y el largo proceso judicial que se llevó por delante a la mitad de su gobierno, el fracaso olímpico y su famoso "relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor", los recortes derivados de la crisis y las consiguientes protestas, la huelga de limpieza, la caída de árboles... no han sido fáciles estos casi 1.000 dias de mandato para Ana Botella, de quien decían en el equipo de Alberto Ruiz-Gallardón en el momento del relevo, en diciembre de 2011, que era la mejor de todos ellos.

Desde el primer momento, cuestionada por algunos por ser alcaldesa sin haber sido candidata a la Alcaldía -fue la número dos de Ruiz-Gallardón en tres ocasiones-, Ana Botella ha tenido que gobernar con la presión de escuchar cada día que ésta o aquella compañera de partido -léase Esperanza Aguirre o Cristina Cifuentes- iban a moverle la silla para ocupar su puesto.

En esos casi mil días Botella ha tratado de no perder la sonrisa pese a la adversidad que ha parecido perseguirla y hasta el último momento ha trabajado para mantener fuerte un gobierno municipal limitado por la deuda heredada y por los ajustes propiciados por la crisis.

"A MI LO QUE ME IMPORTA ES EL FUTURO DE MI CIUDAD"

Hace apenas dos meses, en el que ya será seguro su último debate sobre el estado de la ciudad, la alcaldesa realizó una veintena de anuncios, es verdad que ninguno de grandes dimensiones sino ajustados todos ellos a las posibilidades económicas del momento actual, que ella misma presentó como un "programa de futuro".

Eso sí, aquel día afirmó, de forma premonitoria: "a mí lo que me importa es el futuro de mi ciudad con independencia de dónde estemos los que estamos aquí sentados".

No era esa su idea cuando el 27 de diciembre de 2011 sucedió a Ruiz-Gallardón tras su designación como ministro de Justicia.

Entonces, Ana Botella había trabajado ocho años y medio al lado de Gallardón primero como responsable del área de Servicios Sociales y luego del de Medio Ambiente, y su ascenso a la Alcaldía era una recompensa.

Esposa del expresidente del Gobierno José María Aznar, Botella (Madrid, 1953) anunció su entrada en la política activa el 9 de enero de 2003, al aceptar la propuesta de Alberto Ruiz Gallardón de presentarse en la lista del PP a la alcaldía de Madrid encabezada por él.

A partir de ese año fue concejala de Empleo y Servicios al Ciudadano, y, posteriormente delegada de Medio Ambiente y segunda teniente de Alcalde en el Consistorio.

Nacida en el seno de una familia numerosa, formada por trece hermanos, Ana Botella estudió en el colegio religioso madrileño de Las Irlandesas y en 1975 se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

Técnico de Administración Civil por oposición, su primer destino fue en el Ministerio del Interior en Madrid, donde estuvo de 1977 a 1978. Posteriormente trabajó en Logroño, en el Gobierno Civil de esa Comunidad Autónoma (1978-1979), Madrid (1982-1987), en la asesoría jurídica del ministerio de Obras Públicas, y Valladolid (1989-1989), en la delegación provincial del Ministerio de Hacienda.

En septiembre de 1989 pidió una excedencia temporal al ser designado su marido candidato a la Presidencia del Gobierno para las elecciones generales del 29 de octubre de ese año. Se reincorporó a su puesto en la Administración en octubre de 1991, en el Ministerio de Hacienda en Madrid.

Militante del Partido Popular (PP), entonces Alianza Popular (AP), desde 1978, pronunció su primer mitin el 20 de enero de 1993 en la sede del PP en el barrio madrileño de Vicálvaro.

EL MOMENTO MÁS DIFÍCIL

Ana Botella vivió su momento más difícil como alcaldesa con la tragedia ocurrida en el Madrid Arena el 1 de noviembre de 2012, cuando una avalancha causó la muerte de cinco jóvenes después de que se superara el aforo del recinto durante la fiesta de Halloween.

Botella, que descartó dimitir por lo ocurrido, pidió disculpas a los madrileños por haber confiado en la empresa Diviertt para organizar un evento de esas características. Además, aseguró que nunca más el Ayuntamiento de la capital de España cedería un espacio municipal para celebrar una fiesta de ese tipo y destituyó a José Ángel Rivero y a Jorge Rodríguez, consejero delegado y director gerente de Madrid Espacios y Congresos.

También dimitió, al ser imputado en el caso, Pedro Calvo, delegado de Economía, Empleo y Participación Ciudadana en el Ayuntamiento de Madrid, que fue sustituido por José Enrique Núñez.