Un agente halló restos de sangre en la ropa de una víctima del pederasta

Un agente de la Policía Nacional ha dicho hoy en el juicio que encontró manchas de sangre entre la ropa de la tercera víctima del presunto pederasta de Ciudad Lineal, una niña de seis años que fue supuestamente agredida el 17 de junio de 2014.

Lo ha explicado en la décima jornada de la vista oral que se celebra en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid, que juzga a Antonio Ángel Ortiz, de 44 años, para quien la Fiscalía pide 77 años de prisión por secuestrar y agredir sexualmente a cuatro niñas.

El policía fue el encargado de recoger los restos biológicos de la víctima, que fue presuntamente agredida por Ortiz en el piso de la calle Santa Virgilia, en el distrito madrileño de Ciudad Lineal, donde pudo cometer dos de las cuatro agresiones sexuales.

La menor, de origen chino y conocida como TP4, necesitó intervención médica por las graves lesiones causadas y estuvo ingresada en el Hospital La Paz de Madrid durante 10 días.

Fue en ese centro donde el agente entró en contacto con la víctima, que estaba "atemorizada", y tuvo que recoger sus pertenencias, entre las que se encontraba ropa interior, papel higiénico y una sábana.

Según ha relatado el agente, se encontraron manchas "posiblemente de sangre" entre dichos elementos así como "posibles restos biológicos" entre los dedos de la niña, que fueron remitidos a la Policía Científica para su investigación.

Posteriormente a su declaración, cuando la Sala se disponía a contactar vía conferencia con otro testigo, el acusado por primera vez ha cambiado el semblante impertérrito que ha tenido durante todas las sesiones y se ha reído en varias ocasiones debido a los problemas técnicos por los que se ha tenido que retrasar la videoconferencia.

UNA TESTIGO DICE QUE LE CHOCÓ VER AL PEDERASTA CON UNA NIÑA POR UN DESCAMPADO

Una testigo que vio al presunto pederasta de Ciudad Lineal con su última víctima en el distrito madrileño de San Blas minutos previos a la presunta agresión ha declarado hoy en el juicio que le "chocó muchísimo" verles bajando una cuesta de gran pendiente por un descampado en el que "no hay nada". Así se lo ha hecho saber al tribunal de la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid que juzga a Antonio Ángel Ortiz, de 44 años, para quien la Fiscalía pide 77 años de prisión por secuestrar y agredir sexualmente a cuatro niñas.

La testigo, que iba paseando por la calle de Mequinenza la tarde del 22 de agosto de 2014, recuerda ver a Ortiz bajarse del coche de marca Citroen Xsara Picasso junto con una niña de color y ha reconocido que pensó que era su hija. Después vio cómo se metían en un descampado, cerca de la calle de Alcalá, junto a la autovía de Barcelona (A-2). Allí fue donde les perdió la pista.

Pero minutos después, el acusado volvió a captar su atención porque iba bajando una cuesta de dicho descampado con la niña detrás, quien se tenía que ir sujetando porque se estaba cayendo debido a la pendiente de la cuesta. Le llamó la atención, ha dicho, que Ortiz ni siquiera se diese la vuelta a mirarla y a ayudarla: "Me chocó muchísimo y estuve mirando mucho tiempo cómo bajaban. La niña le seguía como un perrito".

Según la testigo, le sorprendió mucho que fuesen por allí porque "no hay nada" y creyó que se habían equivocado. Al tiempo, pensó que Ortiz la iba a descubrir mirando y se marchó. Todo esto se produjo minutos antes de que Ortiz abusase presuntamente de la menor, de origen dominicano y de siete años, en un descampado de San Blas.

Ortiz, supuestamente, abordó a la niña, identificada como TP5, en un parque aprovechando un descuido de sus abuelos, abusó de ella en el descampado y la abandonó por la zona. Fue allí donde un agente de la Policía Nacional encontró varios pañuelos de papel y una bolsa de plástico donde se hallaron restos de semen, según manifestó en el juicio la semana pasada. Esta testigo ha admitido que reconoció "sin ninguna duda" al presunto pederasta en la rueda de reconocimiento y que fue al día siguiente, al ver mucha concentración mediática en el lugar, cuando se dio cuenta de que quizá ella había visto al presunto pederasta, a quien la Policía buscaba intensamente esos días.