Testigos desmontan la tesis de suicidio del guardia civil acusado de matar a su mujer

Varios testigos que han declarado en el juicio contra un guardia civil acusado de matar a su mujer han desmontado la versión de Raúl R.P., quien sostiene desde el suceso que su esposa se suicidó con su arma reglamentaria al pensar que su hija no la quería.

"Su hija la quería con locura y estaba muy ilusionada con varios proyectos que tenía pensado hacer una vez que se separase de su marido", ha manifestado una de sus mejores amigas en la segunda sesión de la vista oral. Los efectivos del Summa han manifestado además que no vieron signos de que la mujer fuera reanimada, tal y como mantiene el procesado que hizo.

Raúl R.P., a quien se acusa de disparar en la sien a su esposa en marzo de 2013, afronta una petición fiscal de 20 años de cárcel por un delito de asesinato. Las acusaciones particulares, en nombre de los padres de la fallecida y de sus hermanos, elevan la condena a 25 años de prisión por asesinato y omisión del deber de socorro.

En su declaración, el procesado ha relatado que solía llevarse el arma a casa en los periodos vacacionales y cuando estaba de baja médica. "Me la llevaba para jugar con mi mujer", ha contado en relación al uso que daba a la pistola en determinadas prácticas sexuales. "Nos apuntábamos con la pistola, nos la pasábamos por el cuerpo...", ha narrado.

ARMA BAJO EL CANAPE

Además, ha explicado que la guardaba desmontada y con el seguro puesto debajo de la cama. A preguntas sobre si la víctima sabía utilizarla, ha respondido que suponía que sí, en vista a lo que hizo con la misma. "A ella le gustaban las armas. Quería ser militar", ha contado de la víctima, de quien ha dicho que estaba deprimida porque se sentía una mujer florero ya que su hija ni él mismo le prestaban atención.

Sobre los hechos, ha especificado que escuchó un "boom" e inmediatamente después llamó al 112. Conforme a sus indicaciones, le practicó las maniobras de reanimación, según su versión. Sin embargo, el cuerpo de la mujer fue hallado de costado, pese a que esas maniobras se deben realizar con el cuerpo boca arriba.

Raul R.P., que ha destacado que no era nada celoso, ha contado que la familia de su mujer no le dejó ni ir al tanatorio ni al entierro para evitar problemas. Y ha señalado que por esto motivo no llamó a ningún familiar de la fallecida.

MUY ILUSIONADA

En contra de su versión, una de las mejores amigas de la víctima ha relatado que la fallecida estaba "muy ilusionada" por varios proyectos, entre ellos una oposición y un viaje al Camino de Santiago que iba a hacer tras tomar la decisión de separarse.

Así, ha contado que le contó que se quería separarse en varias ocasiones porque su marido estaba "obsesionado" con su hija, sin dejar a ésta que estuviera con sus abuelos o evitando que su mujer se cambiara el turno de trabajo para pasar más tiempo con la pequeña.

"La niña tenía muy buena relación con su madre. La quería con locura", ha dicho la testigo, que había pasado recientemente por un proceso de separación. Además, ha comentado que dos días antes de morir, le contó que le había dicho a Raúl su decisión de separarse definitivamente tras darle varias oportunidades.

"El último día que la vi, me dio un abrazo y me dijo venga, vamos a tirar hacia delante. Tenía mucha ilusión por todo lo que estaba planeando", ha añadido.

Tras ella, han comparecido varios efectivos del SUMMA que atendieron a la mujer tras recibir la llamada del acusado. Según su versión, no había signos de que se le hubiera practicado antes las tareas de reanimación. Uno de ellos ha cuestionado durante su testifical la tesis de suicidio, dado que ella estaba hacia la izquierda y el arma cayó al otro lado.

HECHOS JUZGADOS

Según el fiscal, el acusado comenzó a tener discrepancias matrimoniales en 2012 con su esposa, auxiliar interina de enfermería y con la cual se había casado el 25 de abril de 2009. La mujer llegó a comentar a sus amigas más íntimas la delicada situación que atravesaba el matrimonio y su decisión de poner fin a la relación.

El día 10 de marzo de 2013 la mujer llegó a su domicilio sobre las 09:00 horas tras haber terminado el turno de guardia, momento en el que la pareja inició una fuerte discusión por el asunto de la separación. Minutos después, y tras haber jugado con su hija, la mujer se dirigió a su dormitorio a descansar después de haber pasado toda la noche trabajando.

El acusado, una vez que ella se quedó dormida, y aprovechando esa circunstancia, hacia las diez de la mañana se dirigió a la habitación y con su arma reglamentaria le disparó en la sien derecha, resultando este disparo mortal de necesidad, si bien la mujer no moriría inmediatamente, sino a las 12:45 horas.

El acusado, no obstante, avisó al teléfono de emergencias 112, sobre las 10:33 horas, y comunicó, fingiendo, que la mujer se había suicidado.