El PSM tendrá que celebrar primarias

La clara apuesta del presidente Rodríguez Zapatero por Trinidad Jimenez y Jaime Lizzavesky como posibles candidatos madrileños abre aun más grietas en el seno del PSM. Hoy el silencio reina en la sede de los socialistas madrileños en Callao. Con la Federación Socialista Madrileña en plena crisis, el proceso de primarias para la elección de candidatos será inevitable a la vuelta del verano, si Tomás Gómez cumple su palabra. Un nuevo problema que añadir en la historia de socialismo madrileño.

La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, ha rehusado entrar en más consideraciones en torno a la polémica sobre quién será finalmente el candidato del partido por Madrid, después de que Gómez haya subrayado su determinación a encabezar la lista en las elecciones autonómicas, pese a las dudas sobre su idoneidad que tiene la dirección federal del partido. Pajín se ha limitado a sumarse a lo dicho ayer en León por Zapatero, quien señaló que tenía una "buena" opinión de Tomás Gómez y una "buena, buenísima" de Trinidad Jiménez. "Cuando el secretario general habla, no le quito ninguna coma ni le pongo ninguna otra", ha enfatizado la "número tres" de los socialistas.

Tampoco ha querido pronunciarse sobre la posibilidad de recurrir a unas primarias para dirimir quién será finalmente el candidato por Madrid y ha indicado que si hay más de dos personas que optan al puesto, "se llamen como se llamen", los estatutos prevén que se puedan celebrar ese tipo de elecciones internas, siempre que cuenten con el apoyo suficiente de los militantes.

Quien si ha entrado al trapo, ha sido el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, quien ha elogiado a Trinidad Jiménez y ha asegurado que el PSOE tiene una "oportunidad histórica" en Madrid. Segun Corbacho, la designación de Trinidad Jiménez al frente de las listas madrileñas es una decisión que en todo caso "la deben tomar los compañeros del Partido Socialista de Madrid (PSM)".

LEGUINA SALE EN DEFENSA DE GOMEZ Y ASEGURA QUE "EL HEREDERO" BLANCO COLOCA SUS PEONES

El ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina ha afirmado que el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, al que calificó de "el heredero", está buscando "ir colocando peones" en el Partido Socialista de Madrid (PSM) "para después del óbito". Leguina defendió el derecho del secretario general del PSM, Tomás Gómez, a concurrir a unas elecciones primarias para optar a ser candidato. En este sentido, acusó al presidente del Gobierno de estar "en la ambigüedad de Felipe IV, porque después de todo esto puede decir que él no ha dicho nada, pero su valido, Guzmán-Pepiño, lo dice muy claro. Zapatero está en la ambigüedad propia de los dioses, pero digamos que el Conde Duque de Olivares no es nada ambiguo", añadió.

"Que vayan buscando apoyos, en vez de perder el tiempo intoxicando", reclamó a Ferraz. En este sentido, mostró sus dudas de que la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, esté dispuesta a concurrir en unas primarias contra Gómez. "No creo que la ministra esté para estas bromas; ella siempre ha ido sin primarias, y ha perdido espectacularmente", recordó respecto a las elecciones municipales de 2003, donde fue cabeza de lista contra Alberto Ruiz Gallardón.

"El único que dice que va a ir a las primarias es Tomás Gómez",aseguró Leguina quien no mostró ninguna duda de que Gómez cumplirá su palabra de que irá a primarias si hay más de un candidato. "No tengo duda porque me fío de él". "Es un hombre con prestigio, que dejó de ser alcalde para esto y ahora, le dicen que porque lo dicen unas encuestas, que se vaya. ¿Pero esto qué es? Por lo menos que le dejen presentarse", manifestó.

Por otra parte, el ex presidente regional dijo no entender que se intente utilizar una encuesta para tomar este tipo de decisiones pues tampoco las encuestas nacionales son positivas. "No estamos bien para ganar las generales, no sé si se han enterado", planteó.

Pese a todo, Tomás Gómez mantiene su empeño por defender su candidatura para 2011. Ni siquiera las advertencias y las continuas reuniones con la cúpula socialista han amedrentado las expectativas de Tomás Gómez, que en su último Comité Ejecutivo insistía en liderar el proyecto socialista para Madrid. Aunque, ya sí, hablaba de primarias.

"Soy Tomás Gómez y quiero ser candidato del Partido Socialista Madrileño para la Comunidad de Madrid. Si hay otros candidatos habrá que celebrar primarias y eso toca en el mes de Septiembre".

Ayer mismo el presidente del Gobierno rompía su silencio. Zapatero decidió imponer sus alternativas, pasando por alto a la cúpula socialista en Madrid. Un golpe de efecto con nombres.

Recuperaría a la Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez que ya concurrió a unas elecciones en 2003... con pésimos resultados.

El secretario general del PP en Madrid y consejero madrileño de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, recordaba hoy que la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, no es una "candidata inédita" en Madrid porque "ya ha sido valorada en otras elecciones con muy escaso éxito". Granados se refería así a las elecciones municipales de 2003, en las que Jiménez, al frente de la candidatura socialista de Madrid capital, obtuvo el 36% de los votos, 15 puntos por debajo de la primera mayoría absoluta del PP de Alberto Ruiz-Gallardón en el Ayuntamiento. "Lo único que recuerdo es una chupa de cuero", ha dicho Granados.

Respecto a la situación que atraviesa el PSOE a cuenta de la designación de sus candidatos para las autonómicas y municipales ha afirmado que "lo que se está constatando en los últimos días es la profunda crisis que vive el PSM, que no es una noticia nueva porque lleva en una convulsión constante desde hace 20 años, pero en este caso con más fuerza que nunca". A su juicio, esta "crisis de liderazgo" obedece a que la dirección federal socialista "no reconoce la autoridad y las posibilidades" electorales que "puede tener" el secretario general del Partido Socialista de Madrid, Tomás Gómez.

UNA HISTORIA CONVULSA

Los problemas para el socialismo en Madrid comenzaron en 1989 cuando el entonces alcalde Juan Barranco perdió la alcaldía de la capital que recayó en el CDS.

Pero los conflictos internos más importantes comenzaron dos años después con la batalla entre guerristas y renovadores dentro de la Federación Socialista Madrileña. El guerrismo, liderado por José Acosta, se opuso tanto en 1991 y 1995 a que Joaquín Leguina repitiera como candidato a la presidencia de la Comunidad sin conseguirlo. Leguina perdió las elecciones.

Leguina perdió las últimas elecciones y en 1999 comenzaron las imposiciones desde Ferraz. Ese año, el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, logró que Cristina Almeida, procedente de Izquierda Unida, fuese la candidata a la Comunidad de Madrid gracias a que el entonces líder de los socialistas madrileños, Jaime Lissavetzky, accedió a ser su número dos. Pero Almunia no pudo impedir que el ex ministro Fernando Morán, candidato guerrista, encabezase las listas al ayuntamiento. El PSOE volvió a perder ambos comicios.

En 2003 el nuevo secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, aceptó sin muchos problemas la candidatura de Rafael Simancas, líder de los socialistas madrileños, a la Comunidad. Sin embargo Zapatero impuso a Trinidad Jiménez, una persona de su total confianza, para la alcaldía. Tras el batacazo electoral volvió a su puesto de Secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE.

Rafael Simancas repitió en 2007 pero Zapatero eligió como candidato al Ayuntamiento de Madrid a su amigo Miguel Sebastián, hasta entonces Director de la Oficina Económica del Presidente. Los dos fueron derrotados de forma apabullante. Sebastián renunció a su acta de concejal y un año después el presidente del Gobierno le nombró Ministro de Industria.

Ahora las disputas entre el PSM y la dirección nacional de los socialistas vuelven de cara a las elecciones del año que viene. El secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, ha afirmado que será candidato. Pero Zapatero volvió ayer a mandarle un mensaje: "Tengo una buena valoración de Tomás Gómez, creo que ha hecho un buen trabajo al frente del partido en Madrid, y tengo una buena, buenísima valoración de Trinidad Jiménez".

Sin embargo para las bases socialistas madrileñas no es cuestión de los nombres que se decidan desde Ferraz, sino de falta de ideas en el PSM.