El PP extiende su dominio por la región con los nuevos ayuntamientos

La constitución de los ayuntamientos surgidos de las elecciones del 22 de mayo pasado ha confirmado la extensión del dominio del PP por la región madrileña, con la incorporación de varios municipios que hasta ahora eran bastiones de los socialistas.

Los populares ganaron esos comicios locales con cerca de un millón y medio de votos en los 179 municipios de la región, lo que supone algo más del 48 por ciento de los votos, mientras que los socialistas se quedaron en 725.000 votos, ligeramente por encima del veinticuatro por ciento.

El resultado tangible se ha visto hoy, cuando los populares no sólo han conservado gran parte del poder municipal que ya tenían, sino que han añadido algunas "joyas de la corona" de los socialistas.

Es el caso de Alcorcón, Aranjuez, Collado Villalba o Pinto, que hasta ahora tenían alcalde socialista y donde el PP ha ganado por mayoría absoluta.

En la capital, Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón ha sido reelegido gracias a la mayoría absoluta del 22 de mayo, lo mismo que Esteban Parro en el segundo municipio de la Comunidad por población, Móstoles.

En el tercero, Alcalá de Henares, el popular Bartolomé González ha sido reelegido por mayoría simple, después de perder la absoluta hace casi tres semanas.

El PP ha arrebatado a los socialistas "plazas fuertes", con casos significativos, como Getafe, Leganés y Coslada, donde han alcanzado mayorías simples.

En Getafe, la abstención de UPyD ha hecho posible que Juan Soler haya acabado con veintiocho años de Pedro Castro al frente de la alcaldía, mientras que en Leganés la misma actitud de los ediles del partido de Rosa Díez ha dado el ayuntamiento al popular Jesús Gómez, en detrimento del socialista Juan Gómez Montoya.

En Coslada el suspense se ha mantenido hasta el final, pero el popular Raúl López vuelve a una alcaldía que ya ejerció entre 2003 y 2007 gracias a que los tres concejales de IU han votado a su cabeza de lista, mientras que UPyD votó al socialista Ángel Viveros por considerar que el representante del PP es inelegible por estar imputado en un caso de prevaricación.

López ha tenido once votos, los mismos que el alcalde socialista saliente Ángel Viveros, pero se ha impuesto gracias a que su lista fue la más votada el 22 de mayo.

Los populares han ratificado su poderío en la zona noroeste de la Comunidad, con mayorías absolutas en Majadahonda, Pozuelo de Alarcón, Las Rozas, Boadilla del Monte y Villanueva de la Cañada.

También en el este, como en Tres Cantos, Arganda o Alcobendas, aunque en otras zonas el PP pierde municipios que hasta ahora controlaba, como Guadarrama y Torrelodones, y gobernará en minoría en Galapagar.

Perdidos varios de sus feudos tradicionales, los socialistas conservan Parla y Fuenlabrada como principales plazas, mientras que IU retiene Rivas-Vaciamadrid y San Fernando de Henares.

A media tarde el PP cifraba en 129 los municipios en los que gobierna, de los 179 que hay en la región, mientras los socialistas tienen el alcalde en una veintena.

Todo ello en una jornada en la que la otra parte del protagonismo ha sido para los "indignados" del 15-M, que se han concentrado ante numerosos ayuntamientos para expresar su descontento por la actual clase política.

El epicentro de esa protesta ha sido la zona cercana a la Plaza de la Villa, en Madrid, donde está el viejo ayuntamiento y el salón de plenos en el que Gallardón ha empezado su tercer mandato.

La calle Mayor estaba cerrada desde primeras horas de la mañana y agentes de la Policía Nacional y la Municipal impedían el acceso a grupos de "indignados" de activistas antifranquistas concentrados en favor de la memoria histórica.

Al final la mayor parte de los concentrados, unos trescientos, se agolpó en las proximidades del garaje del ayuntamiento del que debían salir coches oficiales tras el pleno de investidura.

La acción de los antidisturbios ha permitido desalojar la salida de ese garaje y las calles cercanas para que los coches oficiales pudieran abandonar la Plaza de la Villa, en medio de algunos forcejeos y empujones.

A primeras horas de la tarde, un centenar de personas se había concentrado en la Plaza de Cibeles y obligaba a cortar el tráfico en sus inmediaciones.