Multan a un guardia civil madrileño por disparar a las casas de sus vecinos

Audiencia Provincial de Madrid.
Audiencia Provincial de Madrid.

La Audiencia de Madrid ha condenado a pagar 3.000 euros de multa a un guardia civil que, en octubre de 2014 y bajo los efectos del alcohol, disparó indiscriminadamente con su pistola reglamentaria contra las casas de sus vecinos en el barrio de Tetuán, en un episodio que se saldó sin heridos.

Hasta cinco proyectiles impactaron la mañana del 24 de octubre de 2014 en las casas de los vecinos de Jon Baptiste M., un guardia civil en situación de baja que ha sido finalmente absuelto de la pena de cárcel que solicitaba la Fiscalía por un delito de homicidio en grado de tentativa.

LA SENTENCIA

En su sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, el tribunal le impone una multa de 3.000 euros por un delito continuado de daños con la circunstancia atenuante de alteración psíquica, dado que el agente "sufría un síndrome de dependencia al alcohol que afectaba de manera grave su capacidad de conocer y querer".

Él mismo lo reconoció en el juicio, donde alegó que se le fue "la cabeza" porque había tomado más dosis de antidepresivos de lo habitual, mezclados con alcohol.

"Raro", "confuso" o "aturdido" fueron algunos de los términos empleados para describirle por los agentes de Policía que le vieron poco después de los disparos e incluso uno de ellos llegó a decir que "no estaba en sus cabales".

LOS HECHOS

Jon Baptiste, que no podrá portar armas hasta dentro de 8 años, explicó al tribunal que en aquel momento estaba de baja por una dolencia en un hombro y que se encontraba en tratamiento psicológico a raíz de formar parte de una unidad antiterrorista en el País Vasco entre 2001 y 2004.

Dijo no recordar nada de lo que ocurrió ese día, cuando sacó su pistola reglamentaria por la ventana y comenzó a disparar "de manera indiscriminada" a las casas de sus vecinos.

Aunque alguno se encontraba en casa, ninguno resultó herido pese a que algunas balas impactaron en las ventanas de viviendas cercanas e incluso una de ellas llegó a incrustarse en la puerta del salón de un vecino.