Muere un hombre en Barajas esperando ser atendido por falsa alarma de ébola

Aeropuerto Adolfo Suarez, Madrid-Barajas
Aeropuerto Adolfo Suarez, Madrid-Barajas |Telemadrid

Un nigeriano murió el pasado sábado en el aeropuerto de Barajas por la ingesta de bolas con cocaína, aunque los síntomas que presentaba hicieron activar el protocolo por ébola y que se esperase a la llegada de Sanidad Exterior para valorarle y trasladarle a un hospital, lo que no llegó a ocurrir.

Según han confirmado fuentes aeroportuarias, el ciudadano nigeriano aterrizó sobre las 17.00 horas del sábado en Barajas procedente de Estambul (Turquía), con la compañía Turkish Airlines, y comenzó a sufrir temblores e incluso convulsiones, hasta que se desplomó en la zona de la aduana de la terminal 1.

Los facultativos del aeropuerto acudieron al lugar, donde unos agentes de la Guardia Civil habían atendido y recostado al pasajero, y, debido a los síntomas que presentaba, decidieron alertar a Sanidad Exterior ante la posibilidad de que se tratase de un caso de ébola.

Una vez activado el protocolo hay que mantener aislado al paciente, tomar precauciones y esperar a la llegada de los médicos de Sanidad Exterior, según las fuentes, que no han podido determinar cuánto tiempo tardaron exactamente en llegar estos facultativos a la terminal, aunque sí que el pasajero permaneció todo el tiempo en el lugar en el que se desplomó.

Cuando llegaron atendieron al hombre y descartaron que pudiera tener ébola, por lo que se decidió su traslado a un hospital, pero no dio tiempo y falleció en el aeropuerto sobre las siete de la tarde. Luego se determinó que el fallecimiento se debió a que el hombre había ingerido bolas de cocaína para introducirlas en España y que al menos una de ella se rompió y le causó la muerte, según las fuentes aeroportuarias.

Fuentes de la Delegación del Gobierno, de la que depende Sanidad Exterior, han precisado que estos facultativos están de guardia y acuden inmediatamente cuando hay un aviso desde el lugar en el que se encuentran, como ocurrió el sábado, y han asegurado que no hubo fallos ni dejación de funciones en este caso.

FUE PUESTO "EN SITUACIÓN DE SEGURIDAD" POR UN GUARDIA CIVIL Y UN POLICÍA NACIONAL

El ciudadano nigeriano fallecido en el aeropuerto de Barajas el pasado 18 de octubre fue puesto "en situación de seguridad" por un guardia civil y un policía nacional "al estar convulsionando", según han informado a fuentes de la Benemérita.

Las mismas fuentes han añadido que se activaron los servicios sanitarios precisos, que fueron quienes pusieron en marcha el protocolo por casos sospechosos de ébola. Tras ponerse en contacto con la familia para determinar que no había estado en países afectados por el virus, Sanidad Exterior dependiente del Ministerio de Sanidad a través de Delegación de Gobierno, levantó la alarma.

SE LLAMO A LOS SERVICIOS MEDICOS DEL AEROPUERTO

AENA explica que la Policía Nacional les informó ese día de que un hombre procedente de Estambul se había desplomado en el suelo en la Terminal 1 del aeropuerto. Tras recibir esta comunicación, se llamó a los servicios médicos del aeropuerto y ante la sospecha de ser un enfermo de efectos contagioso, es decir, Ebola, se aplicó el protocolo correspondiente.

Por su parte, fuentes de la Guardia Civil aseguran que fue a las 19.10 horas cuando se solicitó la presencia de los agentes de la Policía Judicial del Instituto Armado en el pasillo de tránsito de la Terminal 1 de Barajas. Según estas fuentes se les llamó ya para instruir diligencias por el fallecimiento de un pasajero de nacionalidad nigeriana.

Es decir, cuando la Guardia Civil llegó al lugar ya se encontraron a la persona muerta, siempre según esta versión. En concreto aseguran que estaba tumbado en una camilla y que tras un primer análisis certificaron que no presentaba signos de violencia que motivaran su fallecimiento.

Fue tras realizarle la preceptiva autopsia cuando descubrieron la cantidad de droga que portaba en su cuerpo. Tras instruirse las diligencias, la Guardia Civil ha derivado el caso al Juzgado de Instrucción número 36 de Madrid, situados en Plaza de Castilla.