Un juez ordena buscar a María Piedad, desaparecida hace 8 años en Boadilla del Monte

El juzgado número 5 de Móstoles ha decidido, 8 años después, autorizar la búsqueda de pruebas de María Piedad en el supermercado de Boadilla del Monte en el que la joven trabajaba. Las autoridades van a rastrear el almacén del centro comercial para ver qué pistas pueden encontrar de la mujer de 31 años a la que se la perdió el rastro en 2010, al salir de una cena de empresa.

Al parecer, su ex marido, Javier Sánchez-Toledo, era uno de los compañeros que estaba en esa cena y se ofreció a acompañar a María Piedad a casa, tras salir del karaoke al que habían acudido tras la cena. Tan sólo tres días después de la desaparición de María Piedad, su ex pareseja se ahorcó n una torre de alta tensión de San Lorenzo del Escorial.

El caso permanece en estos momentos archivado, pero si la búsqueda en el almacén del supermercado arroja alguna prueba la juez podría decidir reabrirlo. Todavía no se ha fijado una fecha en la que se realizarán esas tareas de búsqueda que consistirán en levantar diversas baldosas del almacén para ver si se puede determinar que María Piedad estuvo allí antes de desaparecer en 2010.

PETICIÓN DE LA FAMILIA

La familia de María Piedad había solicitado que se practicasen más de una docena de pruebas para ver si así era posible reabrir el caso. Sin embargo, el juzgado de Móstoles únicamente ha admitido la relacionado con el supermercado en el que María Piedad trabajaba.

Los hechos ocurrieron la noche del 11 de diciembre de 2010, cuando María Piedad y su ex marido estuvieron juntos en la cena de empresa con el resto de compañeros del centro. Tras terminar la noche en un karaoke su ex pareja se ofrece a llevar a María Piedad a casa y ella acepta. Sin embargo, María Piedad nunca llegó a su domicilio. Desde el primer momento, las investigaciones se centran en el marido que se quita la vida tres días después de que ocurrieran los hechos.

Desde entonces, tanto la familia, vecinos como la Guardia Civil no han parado de realizar batidas para intentar averiguar qué ocurrió, pero sin ningún éxito.