Inaugarada la capilla del poblado chabolista Río Guadarrama de Móstoles

Inaugarada la capilla del poblado chabolista Río Guadarrama de Móstoles

La Capilla Nuestra Señora de la Paloma, ubicada en el poblado chabolista Río Guadarrama de Móstoles, ha sido inaugurada este domingo tras haber sido rehabilitada por voluntarios de la Diócesis de Getafe y por los vecinos de la zona.

La rehabilitación de la capilla ha sido promovida por los Grupos de Oración del Corazón de Jesús, que, junto a la Parroquia San Simón de Rojas (Móstoles), desarrollan en este poblado tareas pastorales, de formación y de voluntariado desde hace cuatro años. Los voluntarios que trabajan en este poblado chabolista ayudan a sus habitantes con talleres, juegos, excursiones y campamentos e incluso han participado en la creación de una biblioteca.

Según ha explicado la Diócesis, en este poblado conviven más de 200 familias "de origen gitano y payo", de distintas religiones como católicos, musulmanes y evangélicos de la Iglesia de Filadelfia.

Así, más de 50 voluntarios, con edades comprendidas entre los 11 y los 54 años, han trabajado durante una semana en las labores de restauración y acondicionamiento del interior y el exterior del templo.

Entre los trabajos acometidos, se han pintado las paredes de la capilla, la sacristía y la sala de catequesis, se han lijado y se han pintado los bancos, las puertas y el altar, se han cambiado las lucernarias y se ha recubierto el presbiterio con tarima flotante. También, se ha colocado en la capilla un sagrario, que hasta ahora no existía, y algunas imágenes recibidas como donaciones.

Además de restaurar la capilla, los trabajos también han afectado al entorno, ya que se han acondicionado los aseos, las zonas verdes y la caseta de acogida de la asociación de vecinos del poblado. Junto a los miembros de los Grupos de Oración del Corazón de Jesus, ha colaborado también el sacerdote Fernando Ramírez (párroco de San Simón de Rojas), los residentes del poblado, algunos usuarios del Centro de Orientación Familiar de la Diócesis de Getafe y varios voluntarios de Telefónica, entidad que subvencionaba la actividad.