Cifuentes y el pacto de gobernabilidad con Ciudadanos

En mayo de 2015, Cifuentes logró la mayoría de los votos, pero se vio obligada a pactar para gobernar. Fue Ciudadanos quien le abrió las puertas de la Real Casa de Correos con un acuerdo de investidura que recogía como principal medida la "separación inmediata de cualquier cargo público que haya sido imputado".

Esta cuestión ha hecho que hayan sido varios los 'populares' que han tenido que renunciar a su acta y que se haya tenido que recurrir al diputado número 71 de la lista. Cifuentes reconoció en alguna ocasión que no sentía "como suya" la misma porque había sido configurada por el PP de Aguirre. Así, han sido 21 los diputados perdidos, entre elloslos investigados Daniel Ortiz o Josefa Aguado.

Ante la corrupción se ha mostrado tajante y como repetía, tenía "tolerancia cero". Lo demostró sin titubeos con la personación de la Comunidad en las tramas Púnica y Lezo. Por este último caso acabaría siendo detenido González, tras remitir el Gobierno regional a la Fiscalía la gestión del Canal de Isabel II.

De hecho, ella sigue manteniendo que parte de la "campaña" que ha sufrido en el último mes y medio tenía que ver con su intención de "limpiar" las instituciones.

PRESIDENCIA DEL PP DE MADRID

Tras casi dos años al frente de la Comunidad, en marzo de 2017 llegó el turno de hacerse con la Presidencia del PP de Madrid, después de dirigirla como gestora tras la salida de Aguirre, que se vio obligada cercada por los casos de corrupción que afectaban a los que habían sido sus hombres de confianza, González y Francisco Granados.

Se rodeó de su 'núcleo duro', algunos ya formaban parte de su Ejecutivo. Destacan el consejero de Presidencia y Justicia, Angel Garrido, o el exalcalde de Torrejón de Ardoz y consejero de Medio Ambiente tras la remodelación del Gobierno a mediados de Legislatura, Pedro Rollán. Tampoco dudó en incluir a Jaime González Taboada, consejero que tuvo que relegar del cargo por las informaciones que lo vinculaban presuntamente con la trama Púnica.

CONTRATO DE LA CAFETERIA

Meses después, Cifuentes tuvo que afrontar uno de los momentos más tensos al frente de la Comunidad. Compareció en la comisión de investigación de la Asamblea sobre corrupción política a consecuencia de las presuntas irregularidades en la licitación del contrato de la cafetería del Parlamento, cuando era vicepresidenta de la Cámara regional. Este contrato se encuentra investigado en el marco de la trama Púnica.

Esta comparecencia llevó a Podemos a presentar una moción de censura contra ella que no salió adelante por la abstención de PSOE y los votos en contra de PP y Ciudadanos.

Posteriormente, anunciaría uno de las grandes proyectos de la Legislatura: la unión entre las estaciones de Metro de Gran Vía con Sol. Este se sumaría a otras medidas ya puestas en marcha como el abono de transportes joven a 20 euros, la despolitización de Telemadrid o el Pacto Regional por la Cañada Real. También ha presumido de su política de bajada de impuestos y de la caída del paro.

TENSA RELACION CON CIUDADANOS

Desde el 'rifirrafe' que Cifuentes tuvo con el portavoz adjunto de la formación de Cs, César Zafra, durante la comisión de corrupción y las posiciones encontradas por llevarse el mérito de los acuerdos en los presupuestos, la relación con su socio de investidura comenzó a flaquear.

El tenso cruce de declaraciones aumentó tras la pérdida de la providencia del juez que autorizaba la remisión de las actas del Canal a la oposición. Cs se alineó con Podemos y PSOE y pidió, aunque luego se echó atrás, la comparecencia de la dirigente. Desde el Ejecutivo les calificaron como "el tonto útil de la izquierda" y tacharon de "vergonzosa" su forma de hacer política.

La situación empeoró cuando Francisco Granados la acusó de ser conocedora de la presunta financiación irregular del partido. La oposición volvió a unirse para solicitar su comparecencia, que acabaría produciéndose en el seno del Congreso de los Diputados el 20 de marzo.

Tan solo pocas horas después el equipo de la presidenta recibió una llamada de 'eldiario.es' que la avisaba de la información que se publicaría al día siguiente sobre el máster que realizó en el curso 2011-2012: sus notas estarían falsificadas.

Desde entonces, ha sido mes y medio en los que han pedido la dimisión de la presidenta por "mentir" y en los que ella ha dicho por activa y por pasiva que no lo iba a hacer porque no había cometido ilegalidades, lo que "obligó" al PSOE a presentar otra moción de censura. Ciudadanos ya advirtió de que o daba un paso atrás o apoyaría a los socialistas.

Durante este tiempo, en 'Génova' las posiciones han sido encontradas, y empezaron a salir las voces que apuntaban que Cifuentes debería abandonar para no perjudicar al partido y perder un feudo clave para el PP como es Madrid.

Finalmente, a la moción, la que sería su segunda en menos de dos años, no va a tener que hacer frente porque un vídeo en la que se la habría pillado hurtando dos cosméticos en un supermercado ha acelerado su salida por la puerta de atrás.