Cae en la sierra de Madrid una banda de narcotraficantes dirigida por un matrimonio y su hija

Agentes de la Guardia Civil
Agentes de la Guardia Civil |Europa Press

La Guardia Civil ha detenido a los once presuntos integrantes de una banda de narcotraficantes que actuaba en la sierra noroeste de la Comunidad de Madrid y que estaba dirigida por un matrimonio y su hija, que se dedicaba al blanqueo de capitales.

En la denominada operación Erasco ha sido desarticulado este grupo, que se centraba en la venta de cocaína, y han sido arrestados a ocho hombres y tres mujeres de origen colombiano y ecuatoriano con edades comprendidas entre los 23 y 51 años, vecinos de Collado Mediano y Collado Villalba.

Según informa el instituto armado, en los registros se han incautado más de cinco kilos de cocaína, nueve de sustancias de corte para su adulteración, 676 gramos de marihuana, 20.200 euros en moneda fraccionada y ocho vehículos.

Varios meses de investigacion

La investigación se inició el pasado mes de mayo debido al incremento de las sanciones por el consumo de sustancias estupefacientes en la calle próxima a un centro comercial.

Los agentes detectaron una vivienda sospechosa en la zona a la que accedían numerosas personas con diferentes bolsas de compra para pasar desapercibidos, ya que existían medidas restrictivas de libertad ambulatoria y confinamiento decretadas por el estado de alarma.

Esta vivienda se utilizaba como un laboratorio de sustancias y además como base de operaciones, desde la cual distribuían la droga a sus más estrechos colaboradores, encargados cada uno de ellos de un punto de distribución y venta en la sierra noroeste de la Comunidad de Madrid.

Varios municipios

La organización estaba perfectamente estructurada y desarrollaba su actividad en las localidades de Collado Villalba, Torrelodones, Galapagar, El Escorial, Collado Mediano, Navacerrada, Guadarrama, Alpedrete y Hoyo de Manzanares.

La banda estaba dirigida por un matrimonio, que ejercía las labores de dirección, y su hija, que gestionaba los beneficios obtenidos de la actividad ilícita. El resto de integrantes se repartían labores de adulteración, almacenamiento y distribución de la sustancia estupefaciente, así como de vigilancia de los domicilios y detección de posibles seguimientos policiales.