Botella reparte juguetes con los Reyes Magos en un centro de acogida

"¡Por fin podré ser una princesa!", exclama, ilusionada, Sofía, una de las niñas del centro de acogida de San Roque, al recibir de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, uno de los regalos con los que el Samur y una conocida empresa han querido felicitar la Navidad a los más desfavorecidos.

El perfil de las familias del centro de acogida es el de extranjeros en situación de vulnerabilidad social, con niños de tres a diecisiete años, inmuebles embargados y precariedad económica.

"Esto es fantástico, el sentido de la Navidad lo dan los niños", afirma la alcaldesa de Madrid, abrumada por la alegría de los pequeños.

"Aquí fomentamos la inserción en comunidad, para que adquieran hábitos básicos para una vida plena y saludable", explica Ruth Alcántara, una de las técnicas educadoras del centro de San Roque.

Además, se ocupan de gestionar la tarjeta sanitaria y el pasaporte de las familias y ayudan al "montón de mujeres" víctimas de malos tratos que acuden con sus hijos a San Roque.

Fuera de la carpa montada por el Samur, los niños ya empiezan a jugar con sus regalos, como si de la mañana del 6 de enero se tratase.

En 1999, comenzó esta obra social, cuyo objetivo era insertar en sociedad a los rumanos de la zona, aunque ahora acoge a familias de otras nacionalidades, como de Moldavia o de Costa de Marfil.

ELOGIA LA "FANTÁSTICA" LABOR DE LOS TRABAJADORES DEL SAMUR

En su visita, Botella ha elogiado la "fantástica" labor de los trabajadores del Samur, que en San Roque y Valdelatas -otro centro de similares características- atienden a inmigrantes de todas las nacionalidades.

Bajo una carpa, una extranjera acuna a un recién nacido, de apenas doce días, mientras recuerda la noche que pasó en la calle, embarazada y con tres hijos a su cargo.

Afortunadamente, los servicios del Samur Social la encontraron y la trajeron a San Roque, donde permanecerá hasta que se "normalice" su situación.

El tiempo que los inmigrantes aparecen en San Roque depende de la situación de cada familia, ya que hay algunas que ni siquiera reciben la renta mínima de inserción social.

Una mujer, de 34 años, vive aquí con dos de sus hijos, uno de ellos de catorce meses, mientras la esperan en Costa de Marfil otros dos pequeños.

Los osos de peluche, pistolas, autobuses, dragones, muñecas, motos de juguete, el poni lila, minicoches, juegos de construcciones y hasta soldaditos entregados han sido cedidos por la empresa Alcampo, que colabora con el Ayuntamiento de Madrid en el proyecto desde hace más de diez años.

Una emocionada madre árabe sostiene en sus brazos a su hijo Afsa, que se rebela, pues quiere corretear con su nuevo xilófono, al tiempo que un pastorcillo desenvuelve un mono.

Mientras el pequeño Adrián se muestra receloso a aceptar su regalo, la madre de Mustafa excusa a su hijo, porque "tiene vergüenza".

El jefe de departamento de Protección Civil del SAMUR, Fernando Prados, ha destacado que es una "alegría" poder llevar a cabo este tipo de iniciativas, lo que les lleva a desear la entrega de regalos durante todo el año.

Al acabar su visita, la alcaldesa de Madrid recibe una sorpresa: una veintena de pastorcillos, Papás Noel y jovencitos reyes magos le felicitan la Navidad a ritmo del villancico "Cascabel", bajo la atenta mirada de los tutores, educadores y monitores del centro de acogida, que reparten unas tarjetas de felicitación hechas a mano por los niños.

Y tras el acto solidario, bañado por la felicidad, no ha faltado el agradecimiento de los pequeños: "¡Muchas gracias y feliz Navidad!".