Botella rompe a llorar tras recordar la entereza de la familia de Miguel Ángel Blanco

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha roto a llorar al recordar la "entereza y dignidad" de la familia del concejal asesinado Miguel Angel Blanco, a quien ha calificado de "ejemplo" cuando se cumplen 17 años de su muerte. Lo ha hecho junto a su hermana, la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, María del Mar Blanco, en el descubrimiento de un busto dedicado al concejal en unos jardines que llevan desde ahora su nombre, situados en el distrito de Chamartín, uno de los más golpeados por el terrorismo etarra. Y es que calles como Clara del Rey, López de Hoyos o la plaza República Dominicana fueron testigos de matanzas firmadas con el sello de ETA.

La primera edil ha defendido que Madrid, como ciudad víctima, les "recuerda y honra" en una "ruta de la memoria, que es la del sacrificio por la democracia, la de la lucha más valiosa por la convivencia", y cuyo principal hito tiene nombre, Miguel Angel Blanco.

Aquellos días de julio de 1997 fueron jornadas de "dolor, angustia, de duelo profundo", en las que los terroristas mostraron "hasta qué punto estaban dispuestos a romper todos los límites de la crueldad". También, por otro lado, se demostró "el ejemplo conmovedor de la familia de Miguel Angel Blanco".

"Cuando os vimos pensábamos que representabais lo mejor de la sociedad española", ha señalado Botella, con la voz rota hasta que las lágrimas le han impedido seguir. Con su ejemplo los españoles demostraron su "sentido cívico y solidaridad" ante un "asesinato a cámara lenta".

"Fue una prueba de entereza y dignidad que convocó lo mejor de todos nosotros", ha asegurado para, a renglón seguido, extender ese recuerdo emocionado a los cientos de miles de madrileños que salieron a la calle en apoyo del concejal secuestrado y posteriormente asesinado. "Al recordar el sacrifio de Miguel Angel Blanco rememoramos la historia reciente, pero no hacemos pasado sin presente porque hoy no colocamos una lápida sino que iluminamos un ejemplo", ha lanzado.

VACUNARSE CONTRA EL "MAL DEL OLVIDO"

Durante su intervención, la alcaldesa ha expuesto que el descubrimiento del busto y dar el nombre del edil asesinado a unos jardines es una forma de vacunarse contra "el mal del olvido" porque caer en él sería como "una segunda muerte".

"Las víctimas nos piden que sigamos vigilantes frente al intento de escribir una historia que no fue, frente a la estrategia de confusión política y moral de los que quiere borrar lo ocurrido", ha añadido.

El busto, obra de la artista Diana García Roy, se acompaña de una placa en la que se puede leer 'Miguel Angel Blanco, símbolo de libertad. Siempre en nuestra memoria. En recuerdo a Miguel Angel Blanco y a todas las víctimas del terrorismo', acompañado del mismo texto en braille.

MARI MAR BLANCO DEFIENDE LA FIRMEZA DEL GOBIERNO DE AZNAR HACE 17 AÑOS

La presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, María del Mar Blanco, ha defendido este viernes la "claridad y firmeza" que tuvo el Gobierno de José María Aznar hace 17 años, cuando "no se cedió ante los asesinos" que secuestraron y acabaron con la vida de su hermano, el concejal Miguel Angel Blanco.

Ese Ejecutivo "tuvo claro que no se podía ceder, que no se podía negociar con asesinos, que la dignidad de una nación es inquebrantable". Así lo ha defendido ante la alcaldesa de la capital, Ana Botella, en el descubrimiento de un busto con la imagen del edil en unos jardines que llevarán su nombre, Miguel Angel Blanco, en el distrito de Chamartín, especialmente castigado por el terrorismo.

Mari Mar Blanco ha exigido el cumplimiento íntegro de las penas de los etarras, frente a lo que postulan algunos jueces, que hablan de "humanizar la condena". Ha estado respaldada por víctimas del terrorismo como Ana María Vidal-Abarca y Cristina Cuesta, por la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, el popular Jaime Mayor Oreja y el excalde de Madrid José María Alvarez del Manzano, entre otros.

La presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo ha resumido su sentir tras 17 años desde el asesinato de su hermano con un rotundo "gracias". "Gracias por aquellas movilizaciones para intentar salvar la vida de mi hermano, gracias por acompañarnos en las horas posteriores de tener que enterrarle, gracias por estar con las víctimas del terrorismo año tras año, gracias por mantener la llama de la memoria de todas y cada una de las víctimas del terrorismo 17 años después", ha manifestado.

Un viernes de hace 17 años la familia Blanco vivía llena de "zozobra y angustia" el "ultimátum chantajista" de la banda terrorista aunque con la esperanza de poder salvar la vida de "un joven comprometido con los principios constitucionales en una tierra asediada por los enemigos de la libertad". "

Entonces confiaban en que los terroristas tuvieran "piedad y un mínimo de cordura" ante la "movilización de más de seis millones de españoles". "Lo pensábamos ingenuamente", ha lamentado después de apostillar que la sociedad se mantuvo unida ante un "asesinato injusto e injustificable" y contra "los fanáticos de la identidad, contra los cómplices necesarios de tanta barbarie".

De ese terrible asesinato nació el 'espíritu de Ermua', que "asentó las bases de la mejor política antiterrorista, que defiende que tiene que haber vencedores (las víctimas y el Estado de Derecho) y vencidos (los terroristas, sus cómplices y su ideología totalitaria)". "Esa política antiterrorista puso en su sitio a las marcas políticas del terrorismo y les exigió explicaciones. Es la que les aisló con absoluta claridad y les definió como lo que son, cómplices del proyecto político por el que se ha matado, herido, extorsionado, perseguido y amenazado a decenas de miles de ciudadanos españoles", ha remarcado Mari Mar Blanco.

"La memoria de Miguel Angel Blanco imposibilita cualquier cesión, negociación o acuerdo para dialogar con los que ponen la pistola encima de la mesa y trafican con el dolor de las víctimas", ha reiterado su hermana.

Sí ha reconocido que "policialmente" la banda ha sido vencida pero queda "mucho por hacer", como "esclarecer cientos de crímenes sin resolver y responder a la exigencia de justicia a las víctimas", de las que ha asegurado que siempre se han mantenido alejadas "de cualquier conducta de venganza o de revancha".

"Las víctimas queremos justicia real y verdadera y que los terroristas cumplan íntegramente la condena impuesta por un juez conforme a los preceptos de un Estado de Derecho y no conforme a unas nuevas reglas de juego que ahora algunos jueces pretenden establecer en lo que han denominado humanizar las condenas", ha declarado Blanco, lo que le ha llevado a alabar una "democracia generosa que ahora les permite participar en política e incluso gobernar, aunque sigan sin condenar el terrorismo y sin pedir perdón".