El Ayuntamiento presentado la "propuesta definitiva" para el Mercado de Legazpi

El Ayuntamiento de Madrid ha presentado su "propuesta definitiva" para el Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi que en 2019 contará con un aparcamiento para 200 vehículos, oficinas para albergar a 1.900 funcionarios y huertos urbanos y espacios abiertos a la gestión ciudadana. El Consistorio ha modificado el proyecto de centro dotacional que anunció en marzo para el distrito de Arganzuela, incorporando peticiones vecinales tras el proceso de participación y prevé que las obras finalicen en febrero de 2019.

Según el Consistorio, el plan diseñado no alterará la estructura y carácter del mercado y protegerá su valor arquitectónico desde el principio de "mínima intervención y máximo respeto".

La inversión prevista es de entre 50 y 70 millones de euros, para actuar en los 37.131 metros cuadrados construidos sobre rasante, 7.380 metros cuadrados bajo tierra y 28.165 metros cuadrados formados por plazas públicas adyacentes y creación de huertos en las cubiertas de los espacios que albergarán a agrupaciones ciudadanas.

El Gobierno municipal de Manuela Carmena (Ahora Madrid) calcula que obtendrá un ahorro de entre 12,5 y 15 millones de euros en los alquileres que ahora costea para los 1.900 funcionarios que serán trasladados a las nuevas oficinas, que se ubicarán en las tres naves centrales del mercado.

El proyecto definitivo elimina la idea de construir una cubierta de cristal en el patio central y reduce a 200 las plazas de aparcamiento; también se crearán entreplantas parciales en la planta baja para hacer que el mercado sea "sostenible"

Las esquinas del mercado albergarán emplazamientos públicos y espacios que serán gestionados por espacios vecinales como el Espacio Vecinal de Arganzuela (EVA) que desde hace dos años defiende un uso social para el inmueble; la primera planta también se ligará a estos usos.

Preguntado por Efe, Santiago López, miembro de la asamblea de EVA ha valorado que el nuevo proyecto respete el patrimonio pues el anterior proponía "reformas muy agresivas", sobre todo en la plaza central, ha añadido.

Sin embargo, desde el Espacio Vecinal de Arganzuela han criticado el proceso participativo por no serlo tanto como debía y fue más una consulta que una verdadera discusión, según el EVA, que confía en que el plan no sea definitivo, como ha indicado el Consistorio, sino que siga sujeto a debate.

Desde EVA han subrayado que el diseño final del mercado definirá tanto las actividades que pueda albergar como su gobernanza, que deberá ser "coparticipada", y se han preguntan si la distribución conocida hoy obedece a un estudio riguroso.

Sobre la mezcla de centro dotacional y espacio administrativo, una convivencia que para el Consistorio es una "ganancia mutua", el colectivo vecinal ha recalcado que "entraña una dificultad" y que se trata de una apuesta innovadora que "merece la pena discutir desde varios puntos de vista" más allá de la actual plan.

Respecto al detalle de los plazos, el Ayuntamiento calcula que la redacción del proyecto de ejecución se demorará cuatro meses, que las obras se licitarán en febrero de 2017 y se adjudicarán en agosto de ese año, con lo que la obtención de los trabajos se prevé para febrero de 2019.

Lo que continúa siendo una incógnita es el momento en el que los colectivos vecinales podrán acceder al espacio. Por ahora, el proceso sigue encallado en la solicitud de cesión por parte de las agrupaciones de Arganzuela, que no obtuvo contestación del Ayuntamiento.

Tampoco se sabe si las obras obligarán a clausurar en su totalidad el mercado y por tanto retrasarán hasta 2019 su uso, una información que el Consistorio no ha facilitado a Efe, ni a las organizaciones vecinales que optan a la cesión y que dicen haber conocido por los medios el nuevo plan.

Desde EVA han recordado que llevan dos años reivindicando el uso del espacio y que éste sigue vacío y han indicado a Efe que la situación para el tejido social y vecinal no es "halagüeña" tras la desaparición en el último año de varios centros okupados, una situación que esperan que se pueda revertir.