El Ayuntamiento detecta robos de carpas en el lago de la Casa de Campo

El Ayuntamiento detecta robos de carpas en el lago de la Casa de Campo

El Ayuntamiento de Madrid ha tenido constancia de varios robos de carpas en el lago de la Casa de Campo, donde estas especies iban a ser sacrificadas con motivo de las obras de rehabilitación que se están acometiendo en el lugar y que obligan a vaciarlo, lo que afectará a unas 6,5 toneladas de peces.

Son "grupos de personas con redes" que estarían aprovechando la oscuridad de "la noche" para pescar estas especies y, por el momento, evitar su sacrificio, al que obliga la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad ante este tipo de situaciones, según informó la directora general de Agua y Zonas Verdes de Madrid, Beatriz García, en declaraciones a la Cadena Ser.

Las obras en el lago de la Casa de Campo comenzaron el pasado 12 de diciembre y consisten en el vaciado y limpieza del vaso y la construcción de un nuevo muro de contención, dado el deterioro que ha sufrido de este emplazamiento. Para ello, las especies catalogadas como "exóticas o invasoras" tendrán que ser sacrificadas y tratadas, según establece la normativa, por un gestor autorizado.

"SALVADORES" DE CARPAS

Sin embargo, el Área de Medio Ambiente y Movilidad se ha encontrado con que la cantidad de carpas encontradas en el lago es considerablemente menor a la que se esperaba, algo que achacan a 'salvadores' de carpas que estarían pescándolas, pues "en determinadas culturas la carpa es una especie que se valora y hay cierta superstición", explicó García. Esta práctica preocupa al Consistorio madrileño porque el destino inexorable de estas especies era su sacrificio, ya que "no podemos autorizar que nadie se las lleve, tenemos que controlar su destino", tal y como marca la legislación vigente.

El sacrificio de estas especies tiene una razón: proteger a las especies autóctonas. De hecho, se ha detectado en este lago la presencia de ejemplares de carpa común y royal, que amenazan a otros peces al comerse sus huevos, algo que el Ayuntamiento de Madrid quiere evitar.

Las obras durarán ocho meses y responden a "graves desperfectos", como derrumbamientos de parte del muro perimetral que han llegado a erosionar el terreno natural, dejando al descubierto las raíces de los árboles próximos al agua. También se han detectado roturas y un alto grado de oxidación en las diferentes barandillas que rodean el lago.